Arquidiócesis de Xalapa

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Celebremos el mes de la patria

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Queridos hermanos y hermanas:

El mes de septiembre es muy especial porque nos traslada, inmediatamente, a los grandes acontecimientos que han fraguado nuestra historia y que constituyen los grandes rasgos de nuestra identidad nacional. Con razón decimos que es el mes de la patria.

Septiembre nos ofrece la oportunidad de recordar a los grandes mexicanos que han ofrecido su vida como ofrenda por el Bien y la paz, en favor de la libertad de los demás. Entre ellos encontramos hombres, mujeres, sacerdotes, intelectuales, campesinos, obreros y familias enteras, convencidas del valor tan grande de la libertad. Mexicanos honestos que, a pesar de sus diferencias se unieron a una sola voz y en un solo compromiso para luchar por la libertad. Desde su origen nuestra Patria es la suma de muchas diferencias.

Cada página de nuestra historia nos muestra que, en ningún momento, hemos estado solos, Dios y la Santísima Virgen María de Guadalupe nos han acompañado en todos los instantes de la historia nacional que hoy configura todo lo que somos y tenemos. Y, por supuesto, nos sentimos muy agradecidos con aquellos mexicanos, hermanos nuestros que tomaron el estandarte de la paz y libertad entregando su vida por la comunidad.

Estas fechas que nos permiten recordar el aniversario del comienzo de la Independencia Nacional nos ofrecen la posibilidad de celebrar la vida que ahora tenemos, la unidad que podemos lograr y los grandes ideales de fraternidad que podemos alcanzar. Si nos disponemos podemos alcanzar grandes sueños. No sirve de mucho el conformarnos con poco, porque nuestra historia nos muestra que mexicanos como nosotros, en peores condiciones, se han liberado de condiciones injustas y de dinámicas que esclavizan.

¿Cómo celebrar la independencia?, siendo libres, destruyendo las dinámicas del mal, del odio, de las esclavitudes concretas, como el alcoholismo, la drogadicción, la corrupción, la mentira y la fragmentación, uniéndonos en relaciones de amistad que nos permiten percibir las diferencias como complementarias y actuar nuestros deseos comunes como oportunidades de participación.

Podemos celebrar a la Patria, apoyando a cada familia mexicana en su misión de ser el fundamento del amor y amistad social. En la familia se transmiten los más altos valores de humanidad y ayuda mutua.

Construimos a la Patria cuando no caemos en discursos diarios de odio para tratarnos como enemigos: “ellos contra nosotros”, “nosotras contra los otros”. Aprendamos a conjugar un “nosotros” amplio y fraterno, que acabará con la indiferencia respecto a los demás. La solidaridad y la generosidad son los caminos más dignos de nuestro ser mexicano.

Edificamos un México más bello cuando acompañarnos a nuestros niños y jóvenes en sus anhelos de paz y felicidad, cuando alentamos sus potencialidades espirituales y de servicio, alejándolos de los riesgos de la violencia, narcotráfico, prostitución y trata de personas.

Que nuestro “Viva México” sea un grito de compromiso social a favor de la reconciliación, la justicia y la unidad.

Que protegidos y cuidados por nuestra madre Santa María de Guadalupe crezcamos juntos

como ciudadanos responsables y promotores de una vida digna para cada mexicano.

“Con María, todos discípulos misioneros de Jesucristo”

Con afecto paternal y fraternal.

Xalapa de la Inmaculada, Ver., 12 de septiembre 2022.

+Mons. Jorge Carlos Patrón Wong
Arzobispo de Xalapa