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Inicio Santos ¿Escogió Marta la peor parte en el servicio doméstico?
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¿Escogió Marta la peor parte en el servicio doméstico?

Juan Bosco Arellano

En sus largas caminatas por los polvosos caminos de toda la región de Galilea, Jesús solía descansar en Betania, una aldea cercana a Jerusalén, en la casa de Martha, María y Lázaro (Lc 10, 38-42; Jn 11, 1-44). Ahí, según nos cuenta el evangelista Lucas, un día llegó a la casa y María se puso a escucharlo. Martha estaba atareada en quehaceres domésticos e incómoda por ver que María se había quedado sentada, le dijo al visitante: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió Jesús: «Martha, Martha, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Muchas veces hemos escuchado este pasaje y vemos a una Martha gruñona, reclamando porque estaba haciendo el aseo de la casa, la comida y el agua fresca para atender al Maestro. En todas esas ocasiones nos han dicho: «¿Para qué agitarnos tanto si sólo hay una cosa importante?». Tienen razón quienes nos han predicado eso y tiene razón Jesús al decir que Dios es lo más importante en la vida y que en ese momento concreto, María supo escoger entre la atareada cotidianidad y la contemplación del Maestro.

Sin embargo, Jesús no reprendió a Martha por su atención y servicio, porque sabía que Él y sus discípulos necesitaban descanso, agua y comida. Según los datos bíblicos, Jesús venía de Jericó y, para llegar a Betania, tenía que andar un camino pronunciado y desértico. Era natural que el Maestro necesitara atenciones en la casa de sus amigos y, si bien el Evangelio de Lucas nos proyecta una enseñanza para distinguir las cosas superfluas de las verdaderamente trascendentes, el papel de Martha no es despreciable; al contrario, es clave, es fundamental en la predicación del Señor Jesús que, tiempo después, lavaría los pies a sus discípulos en señal de la importancia del servicio dentro de la comunidad.

Por este diligente afán de servicio en su casa de Betania, por las atenciones que tuvo con el Señor Jesús y sus acompañantes, y por la confesión de fe que pone en su boca el evangelista Juan: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (Jn 11, 27) es que con el paso del tiempo la Iglesia incluyó a Martha en el canon de los santos y ubicó su festividad el 29 de julio.

A santa Martha se le conoce como la patrona de las personas que se dedican al servicio doméstico, a la cocina y a la atención de huéspedes en hoteles, restaurantes y hospederías.

Estas personas, que son tan necesarias en nuestra casa y oficina, en muchas ocasiones son maltratadas, menospreciadas y  discriminadas. Sin embargo —con todo y que reciban una remuneración económica de nuestra parte—, son personas que ejercen una particular vocación de servicio que debe ser reconocida y admirada como en la persona de santa Martha, la mujer de Betania que atendió a Jesús con prestancia, diligencia y santidad.

 

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