Semanario Alégrate!

Semanario Alérate! Suscribase

Reciba Alégrate! en la comodidad de su casa o negocio.

Contratar Pub.

Anunciese en Alégrate! y disfrute de poder llegar a miles de personas.

 

Xalapa Inmaculada Radio Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.Escuchar

 

Seleccione su reproductor preferido para escucharnos:

WinAmp Windows Media Player Apple Quicktime Media Player Real Player
 
Banner
Banner

 

Inicio Santos Un verdadero israelita en el que no hay engaño
Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Un verdadero israelita en el que no hay engaño

Teófilo Aguilar

«Es un verdadero israelita de corazón sencillo». Con este elogio se inicia la relación del Maestro Jesús con su discípulo Bartolomé, también llamado Natanael y que marcará toda su vida.

Pero ¿cómo es este corazón sencillo? Veamos ese diálogo con Jesús. Después que Jesús dice a Felipe: «Sígueme», éste se encuentra con Natanael y le dice «Hemos hallado a Aquel de quien escribieron Moisés y los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret» (Jn 1, 45.) Natanael, incrédulo, le replica: «Pero ¿qué cosa buena puede salir de Nazaret?», duda y rechaza de inmediato. Pero Felipe le contesta: «Ven y verás». Al verlo llegar Jesús dice de él: «Ahí viene un verdadero israelita de corazón sencillo» (Jn 1, 47). Natanael incrédulo le responde: «¿De cuando acá me conoces?», cuestionando sin pensarlo dos veces. Y Jesús le responde: «Antes que Felipe te hablara, cuando estabas bajo la higuera, ahí te conocí» (Jn l, 48). Y Natanael hace de inmediato una proclamación de fe, podríamos imaginar que Natanael estaba orando a Dios en soledad, por lo que ya no duda, ni dudará hasta su muerte: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel» (Jn 1, 50).

Porque Bartolomé, sincero, dice lo que piensa, podría dudar, pero cuando reconoce, proclama, y se compromete para toda la vida.

Y, así fue, después de la Asención, predicó en Persia, Egipto y Armenia. Allí, predicando a los areobanos, convirtió a la hermana del rey Astyages. Y éste, en un acceso de ira, le mandó desollar vivo y decapitarlo. Los armenios le tienen por santo patrono de su nación.

Sus reliquias están depositadas en la iglesia de San Adalberto, en Roma.  Supliquemos a san Bartolomé que nos alcance la gracia de amar lo que él creyó y de predicar lo que él enseñó.  


 

 

 

Acceso a Email