Muchos han pagado con su vida
Juan Bosco Arellano
La participación de la Iglesia Católica ante la injusta realidad del continente latinoamericano ha sido determinante para impulsar muchos cambios, asegura el periodista argentino José María Poirier, director de la Revista Criterio y hombre ligado al catolicismo de su país.
Formado como filósofo en la Universidad Lateranense de Roma, Italia, y egresado de la Escuela Superior de Periodismo de Argentina, Poirier reconoce sin tapujos que, durante las dictaduras militares de América Latina, muchos sectores de la Iglesia permanecieron en silencio y otros tantos se comprometieron hasta el martirio para denunciar las injusticias del autoritarismo.
Señala que, hoy por hoy, mientras aires esperanzadores circulan por el continente, la Iglesia Católica —jerarquía y feligreses— juega un papel determinante para que democracias efectivas, con rostros sociales, se consoliden.
“En la Iglesia hay ejemplos encontrados porque, mientras por un lado algunos sectores callaron ante los abusos imperdonables de la opresión de dictaduras militares, por otro lado se dieron denuncias valientes y el acompañamiento a familiares de las víctimas de la injusticia social. Hoy la Iglesia está viviendo una de sus páginas más nobles que se refleja en la postura de medios de comunicación eclesiales al haber tomado partido por la vida, por la dignidad de la persona humana, por la paz y la democracia”.
— Hace algunos meses publicamos en las páginas de este semanario católico la entrevista al profesor chileno Hugo Cancino, catedrático en la Universidad de Aalborg, Dinamarca, quien nos contaba del valor que tuvo la Iglesia Católica en Chile, por ejemplo, durante la dictadura de Pinochet.
— Claro, en el caso de Chile la Iglesia ha jugado una de las páginas más gloriosas de su historia en el siglo XX. La figura del cardenal Raúl Silva Henríquez es admirable. Su trabajo fue callado pero determinante ante un poder tan omnímodo como lo era el de Pinochet.
Hoy la Iglesia puede sentirse merecidamente orgullosa de haber escrito estas páginas de martirio y de dolor y haber ganado en la opinión pública internacional un gran prestigio, expresa.
— Sin embargo, ¿qué piensa de la actuación de la Iglesia en la actualidad?, ¿no le falta ser más contundente?
— En muchos casos sí. La Iglesia como institución ha sido un poco lenta, un poco tardía de reflejos, un poco temerosa, le ha faltado esta fuerza, pero creo que hay grandes mártires que son ejemplo de acción profética. Esto hay que señalarlo. En América Latina tenemos una gran lista de obispos, laicos, sacerdotes, misioneros, que han pagado con su vida la oposición a las injusticias sociales y al poder. De pronto se han encontrado con la disyuntiva de seguir con una vida cómoda o de arriesgar hasta la muerte y, obvio, la muerte les alcanzó.
José María Poirier añade que la Iglesia Católica de América se encuentra ante una gran oportunidad para lanzarse de lleno en la opción preferencial de los pobres y cambiar el rumbo de una historia cargada de injusticias sociales.
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