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Rumbo a los altares

Padres Benigno Zilli y Javier Hoyos dan testimonio
Pbro. Rafael González Hernández
Postulador diocesano

Dentro de los trabajos del proceso informativo de beatificación y canonización del siervo de Dios padre Juan Manuel Martín del Campo, se tuvo la comparecencia, ante el Tribunal que instruye la investigación, de los presbíteros Francisco Javier Hoyos Gálvez y José Benigno Zilli Manica.

El primero es actualmente párroco de San Jerónimo en Coatepec, sucesor en la sede parroquial que años atrás ocupara el siervo de Dios. No olvidemos que el padre Martín (como todos le decíamos) fue párroco de San Jerónimo en Coatepec y que, en su tiempo, esa parroquia llegó a tener hasta nueve vicarios, dado que territorialmente atendía a una gran porción del pueblo de Dios que ahora cuenta ya con párrocos propios, ya que de esa enorme parroquia se desmembraron nuevos territorios parroquiales. Fue en la región de Coatepec, cuando el siervo de Dios era vicario foráneo, donde creció mucho su fama de santidad entre los fieles. Por ello, el padre Javier Hoyos, con su testimonio reflejará mucho la conciencia que existe entre los fieles que el padre Martín del Campo era un santo.

En cuanto al padre J. B. Zilli se refiere, su testimonio es de gran valor, pues él conoció al siervo de Dios, desde que ingresó al Seminario, cuando el padre Martín era formador, director espiritual, prefecto y profesor. Más tarde, también como sacerdote, le tocó convivir con el siervo de Dios, particularmente en los tiempos del post-concilio, cuando muchas cosas cambiaron en la Iglesia y la vida de los sacerdotes dio un giro bastante pronunciado. En esas lides, el siervo de Dios se convirtió en padre, maestro, consejero y ejemplo para quienes en la lucha diaria por vivir la fidelidad al Evangelio, mediante la vida sacerdotal, se veían tantas veces confundidos por lo vertiginoso de los tiempos y la novedad de las reformas en la Iglesia. En su valioso testimonio, el padre Zilli también ha manifestado de manera global que el padre Martín del Campo era un sacerdote santo.

 

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