Pbro. Marcos Mendoza Méndez
Formador en el Seminario Mayor de Xalapa
La gente antiguamente eso creÃa, pero desde luego que no. Nosotros nos preparamos en un área determinada. Ciertamente tenemos una preparación desde el Seminario, pero las problemáticas de la sociedad y de la misma Iglesia van exigiendo otras cosas, otras ramas de conocimiento. Debemos tener una apertura a otros conocimientos. No lo sabemos todo. Por eso, debemos apoyarnos en personas competentes.
Pbro. Nahúm Herrera GarcÃa
Coordinador Diocesano de Pastoral Vocacional
No, claro que no. Sin embargo, por razones de fe tenemos certezas, pues estamos convencidos de que todos somos llamados a la salvación, a estar con el Señor. De esto sà tenemos seguridad y es lo que proclamamos a la sociedad. Pero respuesta a cada uno de los problemas planteados en los distintos campos, desde luego que no la tenemos. De ahà la necesidad de la preparación.
Pbro. Nabor Ceballos Serena
Vicario parroquial en San Jerónimo, Coatepec
Yo creo que nadie tiene todas las respuestas. Todos las estamos buscando a partir de los principios que uno consagra como válidos, como verdaderos y que responden a una filosofÃa de vida. Siendo fieles a esos principios, va uno buscando, con la ayuda de otras ciencias, de otros conocimientos, esas respuestas que se adecuen a las exigencias de nuestro mundo. Vamos construyendo la verdad a partir de nuestros principios, de estas reflexiones y de estos momentos tan especiales.
Pbro. Luis Antonio GarcÃa Hernández
Párroco en Sagrado Corazón de Jesús
Las Trancas, Xalapa, Ver.
Obviamente que no. Tenemos que auxiliarnos de otras ciencias y, muchas veces, de otras personas. De ahà la importancia de los laicos dentro del trabajo eclesial. De lo contrario, estarÃamos cayendo en un totalitarismo, pues no tenemos la verdad de todo ni la razón de todo.
Pbro. QuintÃn López Cessa
Párroco del Sagrario Metropolitano, Catedral
Xalapa, Ver.
No. Ni los sacerdotes ni la Iglesia. Dios nos ha querido revelar lo que es bueno para nuestra salvación. En esto tenemos una certeza, una seguridad. Pero, por ejemplo, nosotros ni siquiera podemos decir que conocemos a Dios tal cual: lo veremos algún dÃa y ésa es nuestra esperanza: verlo cara a cara. Ir comprendiendo lo que Dios nos ha revelado es el proceso de toda la vida y de todas las generaciones por delante como nos ha demostrado la Iglesia a lo largo de dos mil años. No es que esperemos nuevas revelaciones, nuevas verdades que Dios nos dé a conocer. Más bien, el tesoro que nos dejó el Señor en su revelación es inagotable y por eso tenemos que profundizarlo. Y a partir de esa revelación tenemos que iluminar las nuevas situaciones que van presentándose, para buscar una respuesta concreta.
Â
Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.



