Por: Juan Bosco Arellano
<<El testimonio de vida es como una vela en el centro de un metro cuadrado, el que se mueve con esa vela va iluminando y es lo que buscamos en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad>>,
asegura Arsenio Pachón, Presidente del Secretariado Nacional de la ciudad de Mallorca, España.
Vocal de la revista Manantial, el cursillista señala que desde que los fundó Eduardo Bonnin, los cursillistas han llevado la Buena Nueva de que Dios nos ama en todos los ambientes.
<<Esa noticia tiene que llegar primero a nuestra familia, luego a los lugares de trabajo y también a los centros de ocio o diversión como el bar o el campo de fútbol>>, expresa.
Don Arsenio considera el MCC no ha traído ninguna novedad al mundo. <<Lo que pretendemos es vivir lo fundamentalmente cristiano. En la iglesia existen muchos carismas como en la figura de Jesús a quien vemos como Mesías, Maestro, en Belén, en las bodas de Caná, comiendo con Mateo, etcétera, pero el mensaje cristiano es el mismo>>.
-¿Hay alguna novedad en el mensaje?
<<Ninguna. El Evangelio no necesita adaptación a los tiempos. Podemos adaptar las formas de predicarlo pero el mensaje sigue siendo el mismo para todas las épocas>>.
Arsenio Pachón expresa que la experiencia del amor de Dios se va transformando en amistad, otro elemento clave en la formación de los cursillistas.
<<La amistad sincera, legítima, es un gran valor humano. Jesús tenía muchos amigos y los amaba. Si viviéramos realmente la amistad el mundo sería otro y si logramos ver en el otro, en el amigo, a Cristo, las cosas cambiarían radicalmente en nuestra sociedad>>.
El cursillista insiste en que para los integrantes de este movimiento, que durante estos días se reunieron en la arquidiócesis de Xalapa, es muy importante la figura de María, la Virgen del detalle. <<El fundador Eduardo Bonnin, nos inculcó una especial devoción a la Virgen del detalle, porque la vida se compone de detalles. Eduardo decía que la Virgen siempre está pendiente de cualquier cosita importante que nos pueda suceder a cada uno de nosotros. Por ejemplo, el detalle que tuvo en las bodas de Caná al darse cuenta que no tenían vino los novios y que podían quedar mal ante sus amigos por la falta de vino. Ella tuvo el detalle de decirle a su hijo: ‘oye no tienen vino’. Pues igual nosotros no sólo nos encomendamos a la Virgen del detalle para que no se olvide de nosotros y al mismo tiempo la tratamos de imitar para tener todos esos detalles con las personas que nos rodean>>, concluyó.
