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Descubrí a Dios en los enfermos

Texto y foto: Ariadna García

José Miguel Contreras León es ministro instituido. Su experiencia con Dios inició desde hace 19 años. Recibió el llamado mientras participaba de unas pláticas prebautismales en la parroquia de San Miguel Arcángel, en Perote.

Según nos cuenta, después de escuchar sobre la bondad del Señor, sintió la necesidad de conocer más de lo que le habían anunciado.

Después de algunos meses, se integró a las Comunidades Eclesiales de Base, para posteriormente dar catecismo para Confirmación y Primera Comunión.
Al pasar un año de servicio, fue invitado por el presbítero Jerónimo Ortega para llevar la comunión a los enfermos. «De ahí nace la experiencia con los enfermos» recuerda.

Don Miguel menciona de esa forma las diversas experiencias que ha tenido al compartir con los enfermos la comunión con Dios.
«Se ve de todo: personas que se recuperan, personas que están en fase terminal… Y es algo que a uno lo alimenta, visitar a los enfermos, de hecho allí inicie mi camino, visitando a los enfermos».

Una de las cosas que recuerda con tristeza es la cantidad de enfermos que se encuentra todos los días y que han sido abandonados por sus familias. «En una ocasión me pidieron que le llevara la Comunión a una persona que tenía gusanos en la cara,  estaba abandonada por su familia completamente» lamentó.
Sin embargo, destaca la acción generosa de Dios con los que más sufren y recuerda la infinidad de sanaciones que ha presenciado de enfermos que lo estaban perdiendo todo.

«Le doy gracias a Dios porque yo sé que soy indigno de llevar al Señor entre mis manos y ver la manera en que las personas esperan con ansia en que llegue la sagrada Comunión… De verdad son personas que uno las ve y se llena uno muchísimo de ellas, porque uno ve la paciencia, a veces el amor con que ellos ofrecen su enfermedad al Señor» expresó.

Sin embargo, en su apostolado la atención a los enfermos no ha sido lo único. Su trabajo en las comunidades pertenecientes al municipio de Perote ha hecho que su corazón se vea día a día transformado por el poder misericordioso de Dios.

Esa experiencia ha sido compartida con sus tres hijos y su esposa con quienes asegura disfruta del amor del Creador que siempre les bendice.

 

 

 

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