Texto y fotos: Fernando Rueda
NAOLINCO, VER., 20 noviembre 2009. Con rosarios de aurora, reflexiones en torno a la vida de un santo y la celebración eucarística, la comunidad de Naolinco recuerda y celebra en esta fecha la beatificación
de su hijo predilecto, Ángel Darío Acosta Zurita, joven sacerdote, mártir por la fe cristiana.
Estos actos de fe tuvieron su realización durante un novenario en el que la comunidad expresó de manera especial su fe y su gratitud a Dios por haber escogido a un naolinqueño para ser consagrado y concederle la palma del martirio. En esta iglesia y por las calles del pueblo ha sido objeto de veneración la reliquia que consiste en una pequeña pieza ósea y una medalla conmemorativa con la imagen del beato. En las casas, junto a la puerta y en los barandales, se alcanza a ver la imagen del padre Darío.
Durante la homilía, el padre José Cortés, párroco de San Mateo Apóstol, en esta cabecera parroquial, exhortó a la comunidad que llenó el templo, a imitar el ejemplo de los santos, modelos de vida y de fe, y a valerse de tan insignes intercesores. Con la misa vespertina del cuarto aniversario de la beatificación culminó este novenario.
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