Rafael A. Torres Robles
La Iglesia católica, Madre y Maestra, consciente del valor humano y social de la familia y de su valor eclesial y trascendente, se ha preocupado siempre por la constante formación de la familia como comunidad de vida y amor.
La Iglesia, familia también, considera a la comunidad familiar como pequeña Iglesia doméstica, formadora de personas y santuario de la vida. En ella aprenden los hijos a ser personas y a valorar a los demás como personas por el solo hecho de existir, no por lo que tienen o por lo que son, a respetar a los demás como a sà mismos, etcétera. Por otra parte, la Iglesia reconoce a la familia como el lugar privilegiado en el que Dios se ha dignado permitir a los esposos colaborar con Él en la creación de cada nueva vida. Por tanto, la comunidad conyugal está llamada a ser testigo fiel de la dimensión creadora del Padre y a ver en los hijos el signo visible de la realidad invisible de los esposos unidos en el amor como una sola carne, a contemplar en cada nueva vida la mano creadora del Padre y a los esposos como colaboradores de Él.
Estas razones, y otras más que no podemos agotar aquÃ, llevan a la Iglesia como tierna madre a preocuparse por acompañar a las familias en el difÃcil camino de conservarse unidas en el amor y en la educación de los hijos, especialmente hoy que la institución familiar es tan atacada. Para ello pone a disposición de los fieles, concretamente en la arquidiócesis de Xalapa:
La Pastoral Familiar diocesana, decanal y parroquial, que con mucho esfuerzo y dedicación ha venido apuntalando la actividad tanto de la misma Pastoral como de los grupos pro familia en los tres ámbitos mencionados.
Algunos de los grupos de apostolado pro familia como Comunidad de Alianza «Incienso de Dios», Encuentro Matrimonial, Encuentros de Novios, Encuentros de Superación Conyugal, Equipos de Pláticas Prematrimoniales, Familia Cristiana, Misión Católica de Matrimonios, Movimiento Familiar Cristiano Católico o Renovación Carismática Católica en el EspÃritu Santo acogen igualmente a parejas casadas o no por la Iglesia. Otros atienden sólo a novios próximos a casarse. Unos trabajan en toda la Arquidiócesis, otros únicamente en algunas parroquias que funcionan como centro de reunión, otros más se congregan en las casas de los matrimonios que los integran, pero el común denominador de todos es que comparten los dones que el Señor les ha dado en bien de los matrimonios y las familias.
Si usted, estimado lector, desea saber más acerca de estos grupos o movimientos, puede acudir a la parroquia de su preferencia o entrar a la página de Internet de la Arquidiócesis (arquidiocesisdexalapa.com) donde encontrará los nombres y los teléfonos de cada representante de grupo. Si se decide a participar en alguno, le aseguro que será una experiencia enriquecedora y benéfica para su matrimonio y para sus hijos.
Existen otros grupos y movimientos como Pandillas de la Amistad, en donde los matrimonios «tÃos» apoyan a adolescentes y jóvenes en su formación. Otras pastorales como la de la Salud o la Social que, aunque no tienen como carisma principal el apostolado con familias, están muy relacionados con la Pastoral Familiar. También se encuentran grupos de formación para padres en algunas escuelas católicas.
Por otra parte, en la sociedad civil hay organismos que luchan por proteger a la familia: la Unión Nacional de Padres de Familia, las Escuelas de Padres, los grupos de Alcohólicos Anónimos, por mencionar sólo algunos.
Ésta no es una lista exhaustiva y de antemano pido una disculpa a aquellos grupos que han escapado a mi memoria. Sin embargo, vaya para todos mi reconocimiento a su noble labor.
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