Clemen Piña
Pastoral de la Senectud
Por experiencia sabemos que los abuelos son un refugio. En ustedes encontramos ternura, comprensión, cariño y lo más importante: son la fuente de bendiciones para la familia por su oración callada, humilde, fiel, confiada y sus sacrificios ofrecidos.
En estos momentos nuestra familia diocesana, nuestra Iglesia está sufriendo. Es ahora cuando se requiere que todos mostremos un corazón respetuoso y misericordioso.
La Pastoral de la Senectud hace nuevamente un llamado a las personas mayores. Repetidamente se afirma que su misión es la de velar y proteger los valores y la fe. Ahora es la oportunidad de brindar un valiosÃsimo servicio a la Iglesia y a la comunidad. La acción es sencilla, no necesita de mayor estructura, simplemente se requiere de un corazón valiente y generoso que anime a las personas mayores a reunirse en sus parroquias o comunidades para unirse en oración por esta familia que ahora sufre. Orar intensamente por el obispo y sacerdotes, en especial por nuestro querido padre Rafa Muñiz y su familia que están pasando momentos de gran amargura. Ustedes como abuelos siempre interceden por sus nietos. Éste es uno de sus nietos al que hay que animar y apoyar, que sepa que no está solo porque todos somos hermanos y sufrimos con él.
Ojalá que este llamado haga eco en su corazón para que se formen grupos que hagan visitas al SantÃsimo al rezar el santo Rosario. Hay plegarias bellÃsimas que los mayores hacen con mucho fervor. Ustedes sabrán la manera de llevar a Dios nuestras preocupaciones para esperar de Él su gracia y bendiciones. Lleven este mensaje a los ancianos enfermos, los que se encuentran recluidos en su casa para que se unan a esta iniciativa y ofrezcan sus dolencias, soledad y sacrificios. Seguramente que nuestro buen Dios escuchará con agrado esas plegarias y pronto la luz y la paz se hará presente en nuestra querida arquidiócesis.
En los sacerdotes encontramos consuelo y apoyo de oración ante las necesidades y nuestros pecados, pero ¿y ellos? Por ellos también hay que hacer oración, ya que en ocasiones los dejamos solos con sus fragilidades. Ellos necesitan de todo nuestro cariño y apoyo para que lleven su gran misión como Cristo la pensó. Es momento de amor contra el desamor, de confianza ante la duda, de la esperanza fincada en Cristo ante la inquietud, de unión ante la división. Es momento de estrecharnos en un abrazo espiritual lleno de comprensión para sortear los problemas que dÃa a dÃa enfrentamos como comunidad, como Iglesia.
Que MarÃa SantÃsima, Madre de la Iglesia y Madre nuestra, nos acompañe y bendiga en todo momento.
Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.


