Pbro. José Juan Sánchez Jácome
El calentamiento global está provocando una serie de trastornos en el planeta, entre los cuales destaca el cambio climático. Las personas mayores todavÃa recuerdan la manera tan puntual como llegaban las estaciones y cada uno de los signos que las acompañaban.
El mes de mayo estaba relacionado con las flores, con las lluvias y con el florecimiento de toda la vegetación. A partir de este marco natural, la Iglesia, desde hace mucho tiempo, ha dedicado el mes de mayo a la santÃsima Virgen MarÃa. La belleza de la Madre de Jesús, su fragancia, su delicadeza, su ternura y su capacidad para dar la vida son las cosas que se celebran de una mujer fundamental en la historia de la salvación.
Muchos creyentes tenemos experiencia del valor que tenÃa el mes de mayo en la tradición de la Iglesia porque se nos insistÃa en la importancia del rezo del santo Rosario, en las advocaciones de la Virgen MarÃa y en el ofrecimiento de flores a la Madre de Jesús. Todas estas expresiones eran muestras de cariño y respeto hacia esta extraordinaria mujer y madre, asà como instrumentos para afianzar en la vida de los fieles ese camino tan especial que recorrió la SantÃsima Virgen MarÃa para llegar a tener el mismo corazón de Cristo.
Además de las expresiones tradicionales que la Iglesia ha cultivado, este mes de mayo -y su intrÃnseca relación con la Virgen MarÃa- nos ofrece un marco inmejorable para seguir valorando y promoviendo el don de la maternidad, ya que asà como el calentamiento global está alterando el ecosistema y la vida del hombre sobre la tierra. También el relativismo moral está afectando la comprensión de este hermoso don de la maternidad y de los derechos humanos que tienen su fundamento en la ley natural.
En distintas intervenciones, el papa Benedicto XVI ha denunciado la dictadura que ejerce este relativismo moral en el mundo. El año pasado, en su visita a los Estados Unidos, el Papa, hablando de los derechos humanos, sostuvo en la sede de la ONU que «…Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significarÃa restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrÃan variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, polÃticos, sociales e incluso religiosos…».
En este mismo contexto señalaba: «La experiencia nos enseña que a menudo la legalidad prevalece sobre la justicia cuando la insistencia sobre los derechos humanos los hace aparecer como resultado exclusivo de medidas legislativas o decisiones normativas tomadas por las diversas agencias de los que están en el poder (…) Por tanto, los derechos humanos han de ser respetados como expresión de justicia, y no simplemente porque pueden hacerse respetar mediante la voluntad de los legisladores».
Hace falta subrayar el auténtico fundamento del don de la maternidad y de los derechos humanos para percibir con mayor claridad el deber del Estado y de sus instituciones de garantizar la vivencia de los mismos. Este mes de mayo celebremos a MarÃa y celebremos la vida que nos ha sido comunicada a través del amor generoso de las mamás.
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