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Inicio Fe y Política Rosario en mano, ora Xalapa por el mundo
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Rosario en mano, ora Xalapa por el mundo

Con información de la Codal

Arzobispo, sacerdotes y laicos oran por todos los sacerdotes, por las vocaciones, por el país, por las familias y por quienes dañan a la sociedad, a la familia y al prójimo.

La arquidiócesis de Xalapa, con su pastor a la cabeza, don Hipólito Reyes Larios, se arrodilló a los pies de la santísima Virgen María y rezó el Rosario, el sábado 16 de mayo, en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, para mostrarle su amor e implorar su intercesión.


La lluvia y el frío no impidieron que cientos de fieles de distintas parroquias pertenecientes a los 4 decanatos de la ciudad de Xalapa se congregaran y manifestaran su fe por medio de la oración y el canto. El Rosario diocesano inició poco después de los cantos que animaron a chicos y grandes desde los instrumentos y las voces de Nueva Evangelización.

Acompañaron al señor Arzobispo los presbíteros: Sotero Domínguez Gómez, rector de El Buen Pastor; Bernardo Lagunes Domínguez, párroco de Corpus Christi; Darío Lagunes Máfara, párroco de Nuestra Señora de la Asunción; José Ignacio Barrera Murrieta, párroco de San Bruno y vicario episcopal para el Apostolado de los Laicos, y el padre anfitrión, Vicente Condado Sánchez, párroco del santuario guadalupano.

Oraron y cantaron

Monseñor Hipólito guió todo el Rosario. Por ser sábado, correspondieron los Misterios Gozosos. En el primer misterio se pidió por el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos y, de manera particular, por el padre Rafael Muñiz y por todos los sacerdotes que en el mundo son perseguidos y calumniados. En el segundo, por los jóvenes que sienten un llamado a las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales. En el tercero, por todas las necesidades, dificultades y enfermedades que enfrenta actualmente nuestro país. En el cuarto, por todas las familias, en particular por aquellas que enfrentan la violencia, la separación y el pecado. En el quinto, por todas aquellas personas que, lejos del amor de Dios, andan extraviadas por la vida, ocupando su existencia en dañar a la sociedad, la familia y al prójimo. Cada intención fue recitada por laicos y al momento del inicio de cada misterio, niños pertenecientes al grupo de catecismo del santuario subían a colocar una rosa como ofrecimiento a la Virgen.

El Rosario diocesano fue un encuentro entre los fieles y sus sacerdotes. Al final, todos entonaron la canción Arzobispo del Ánimo, inspirada en monseñor Hipólito, quien agradeció a todos «esta manifestación de cariño, de afecto, de fraternidad, de amor, y vaya que sí lo necesitamos en estos momentos», explicó detalladamente la situación del padre Rafael Muñiz López y su hermano Francisco y exhortó a todos los presentes, especialmente a los jóvenes, a que «tengan mucho cuidado porque la propia computadora y el teléfono celular pueden ser motivo de muchos problemas y muchos conflictos». Hubo, además, innumerables y espontáneas muestras de apoyo, solidaridad y cariño a los sacerdotes y al Arzobispo.

Laicos activos

La organización del Rosario diocesano corrió a cargo de la directiva de la Comisión Diocesana para el Apostolado de los Laicos (Codal), coordinada por el presbítero Ignacio Barrera Murrieta. A partir de este año se trabajó mediante la creación de comisiones apoyándose en los movimientos mismos que sirvieron en los decanatos que no pertenecen a Xalapa.

Según los organizadores, «la variante con los años anteriores es que ahora llegamos a mucho mas gente por medio de organizar rosarios en los decanatos foráneos de tal manera que pudieran asistir las personas que viven en poblaciones muy lejanas o de difícil acceso. Esto a iniciativa de los sacerdotes que tienen parroquias en lugares apartados».

En el Rosario diocesano fue evidente la gran participación de los laicos. Por ejemplo, Cursillos de Cristiandad se encargó de la logística; Nueva Evangelización, de la música y el orden; Pandillas de la Amistad, del orden; Acción Católica, Encuentro Matrimonial, Movimiento Familiar Cristiano, Pequeño Rebaño, Unión de Padres de Familia y Renovación Carismática, del adorno del templo. Los demás movimientos apoyaron en los demás decanatos. Además de todos los laicos que llenaron el templo.

Fernando Rueda Rojano

 

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