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Inicio Fe y Política «El sacerdote, hombre de la comunidad para servicio de todos»: monseñor Hipólito Reyes
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«El sacerdote, hombre de la comunidad para servicio de todos»: monseñor Hipólito Reyes

Por: Juan Bosco Arellano

Para monseñor Hipólito Reyes Larios, el sacerdocio católico es una vocación difícil y riesgosa, «porque implica una consagración y la completa conciencia de que realmente se entrega uno a Dios y al servicio de su pueblo».


El sacerdote —añade— renuncia a muchas cosas «pero no con tristeza, sino con alegría, porque sabe que vale la pena hacerlo».

Las dificultades en la vida sacerdotal «no se podrían entender si no se ven con ojos de fe y con la firme convicción de que Dios te llama, de que es una vocación.

«La base del sacerdocio es Jesucristo. Él es el fundamento. El Bautismo es un llamado a ser hijo de Dios y el ministerio sacerdotal, un llamado de servicio al pueblo en nombre de Dios. Es algo que viene de arriba y sólo se entiende en el terreno de la fe» asevera.

— ¿Y qué decir del sacerdocio y de los ataques que constantemente reciben?

— La Iglesia siempre ha sido atacada, y los sacerdotes más, por ser los ministros. Es verdad que somos seres humanos y, por lo mismo, también vulnerables, pero a la vez tenemos un poder especial, que nos lo da el sacramento del Orden. Por ejemplo, los sacerdotes podemos perdonar los pecados. El sacerdote debe ser el hombre del perdón, ser capaz de pedir perdón de sus propios pecados y de ofrecer el perdón a todos los que buscan a Dios y se arrepienten. Después también tiene que ser alguien totalmente entregado a Jesucristo, porque ahí es donde encuentra el fundamento de toda su donación, tiene que ser alguien que tenga a la Virgen María como madre, como protectora, y proclamar también las maravillas que Dios ha hecho a través de ella.

Monseñor Hipólito es claro al señalar que «realmente el sacerdote no necesita una familia propia, sino que la misma comunidad y la entrega total hacen que todos sean su familia».

«En ese sentido, es el hombre para todos y para servicio de todos. Esto no se entiende mucho porque todo mundo piensa nada más en lo ordinario, y eso ciertamente es algo extraordinario. Pero la Iglesia lo ha valorado porque ha tenido la experiencia de las dos formas. Incluso los orientales que tienen, por ejemplo, el ministerio de sacerdocio casado, recomiendan a la Iglesia Católica que continúe con la práctica del celibato, por todas las experiencias que ellos tienen. Y lo mismo las Iglesias evangélicas, quienes  tienen ministros casados. Nada más que de ello se habla poco, porque es más noticia lo del sacerdote católico aquí en México» concluyó.

 


 

 

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