Julio García Landero
La Organización de las Naciones Unidas estableció el 17 de octubre como el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza a raíz de la reunión que sostuviera un grupo de organizaciones sociales,
las cuales se manifestaron en contra de la pobreza mundial, en Trocadero (París), el mismo lugar donde se hizo la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Este organismo internacional convocó a los estados miembros a realizar esfuerzos para combatir este flagelo que lastima a millones de personas en el mundo, poniéndose como meta el año 2015 para erradicar la pobreza mundial. Esta propuesta fue hecha el 22 de diciembre de 1992.
A partir de entonces, cada 17 de octubre son organizados diversos eventos como una llamada de atención para señalar que la pobreza mundial no es un asunto que incumbe sólo a los países en subdesarrollo, sino que todas las naciones deben ser solidarias ante esta problemática.
Derivado del análisis de este problema en el seno de las Naciones Unidas, se ha concluido que erradicar la pobreza no es una cuestión de lástima, sino que es un derecho que tienen los pueblos a vivir de una manera digna. Otra de las conclusiones a las que se ha llegado es que la pobreza tiene un origen multifactorial; es decir, son muchos los agentes influyen en la generación de la misma, desde el desempleo, la guerra, hasta enfermedades como la malaria o el VIH. África subsahariana es una de las regiones del mundo más castigadas por la presencia de VIH y la pobreza de tipo alimentaria.
En nuestro país, la cifra de pobreza varía. Se afirma que hay 50 millones de pobres, de los cuales 19 millones se encuentran en pobreza alimentaria, lo que significa que no tienen el dinero suficiente para adquirir los productos de la canasta básica. Otro tipo de pobreza es la de capacidades, que puede definirse como la población que no tiene el dinero suficiente para gastos de educación y salud. Y por último, la pobreza patrimonial, que se refiere a la población cuyos ingresos no alcanzan para cubrir necesidades como vivienda, vestido, calzado y transporte.
De acuerdo con el programa de naciones unidas para el desarrollo -quien elabora el llamado índice de desarrollo humano-, Veracruz es uno de los estados más pobres del país, tomando en cuenta mediciones tales como educación, salud e ingreso económico. Si bien contamos con municipios como Boca del Río, cuyo desarrollo se compara con los más altos de México, también tenemos municipios enclavados en la sierra de Zongolica, cuyo desarrollo es igual al de las regiones más pobres de África.
Actualmente existen programas sociales que buscan abatir la pobreza tal es el caso de Oportunidades, que otorga una cantidad de dinero a las familias consideradas como pobres. Según datos del gobierno este tipo de programas ha dado resultados en la disminución de este problema. Sin embargo, lo cierto es que somos un país de contrastes. Por ejemplo, no nos podemos explicar cómo en un país con una enorme riqueza, con tantos kilómetros de costas, con una diversidad de flora y fauna, con climas diversos que lo hacen factible para la agricultura, un país en el que algún día hubo abundancia petrolera, que tiene un enorme potencial para la producción de energía eléctrica, repito, no nos podemos explicar, cómo la mitad de su población es pobre y, por otra parte, tenemos al hombre mas rico del mundo, el señor Carlos Slim. Simplemente inexplicable.
Actualmente el mundo atraviesa por una crisis mundial que tiene fuertes efectos en nuestro país. Obviamente los mas afectados en las crisis económicas son los que menos tienen. Hoy en el debate nacional se discute que para combatir la pobreza se implemente un impuesto del 2% al consumo. La propuesta tiene opiniones encontradas, quizá porque tradicionalmente ha habido opacidad en el manejo de los recursos. Aunque el argumento es sumamente válido, todos deberíamos apoyar a los que menos tienen.
Otra de las acciones que se están tomando a nivel federal es el recorte al gasto corriente, en salarios de funcionarios públicos, en viáticos y gastos diversos, además de que se está realizando una reingeniería en la administración, lo que llevará a reducir el número de secretarías del gobierno federal. Se dice que es muy poco lo que se ahorra reduciendo los sueldos de los funcionarios, quizá sí sea poco, pero es un buen comienzo y sería muy bueno que todos los niveles de gobierno hicieran lo mismo.
Es mucho lo que se puede hacer para reducir la pobreza y no sólo desde el gobierno. Que sirva, pues, este 17 de octubre como un día para dar a los demás, para compartir con los pobres nuestros bienes, para hacer de nuestro mundo un lugar con menos desigualdades un lugar más habitable, más digno. Sí se puede.
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