Por: Juan Bosco Arellano
Vivimos tiempos mediáticos, de impacto visual, de verdades o mentiras que viajan a la velocidad de la luz y se instalan en la pupila, el cerebro y nuestra conciencia.
Hubo un tiempo en que se decÃa que una imagen transmite mil palabras y hoy podemos señalar que una imagen o un discurso también puede transmitir mil mentiras.
En estos dÃas algunos de nuestros diputados recorrieron la entidad veracruzana diciendo que su partido no aprobarÃa ningún impuesto, tal como lo ha solicitado urgentemente el gobierno federal, para tapar el boquete económico que afecta a las finanzas públicas. (En México urge dinero pero no para las clases populares, para los más necesitados, para los pobres, sino para mantener el aparato burocrático de la Nación).
En ese periplo legislativo se dijo una y otra vez que el aumento a impuestos no convenÃa al paÃs, no era bueno y que éste partido no permitirÃa otra carga a los ciudadanos. <<El partido no se quedará a la zaga del reclamo ciudadano>>, se declaró un dÃa anterior.
Sin embargo, al dÃa siguiente nos enteramos en todos los medios de comunicación que este partido en la Cámara de Diputados aprobó aumentar el IVA del 15 al 16%, junto con incrementos en las gasolinas, el ISR -que pasará del 28 al 30%-, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, un impuesto a telecomunicaciones del 3%, entre otras linduras recaudatorias.
Nadie habló de reducir el gasto a las estructuras gubernamentales de todos los niveles en el paÃs, nadie habló de reducir las altÃsimas prerrogativas Constitucionales a los partidos polÃticos, nadie se refirió a quitar un peso al ingente gasto legislativo en toda la República y nadie habló de quitar privilegios a los monopolios que impiden un equilibrado desarrollo. Total, si 40 millones de mexicanos se han acostumbrado a vivir en la pobreza, para qué nos vamos a sacrificar por ellos. No se trata de aumentar el número de pobres sino de conservar el estatus que tenemos de privilegiados, podrÃa ser la lógica de nuestros legisladores.
Imitando el discurso del polÃtico hay que decir: <<Amigos, compañeros, camaradas, lo duro de la crisis apenas empieza. Antes de que termine el año aumentarán todos los productos básicos. Con el aumento a la gasolina vendrá el alza a todo, asà que prepárese, ahorre lo más que pueda porque la vida será más cara. Si tiene aguinaldo no se lo gaste en una semana, cuÃdelo para que le alcance en el pago de sus impuestos. Y no se preocupe, yo estaré con ustedes defendiendo sus intereses, porque ese es mi compromiso, esa es mi obligación, para eso me eligieron>>.
Ups.
No hay duda, por un lado va el discurso y por otro las acciones. TenÃa razón el Señor Jesús cuando decÃa que <<por sus obras los conoceréis>>.
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