Sandra Hazas ArrónizÂ
En el estado de Veracruz hoy ya se protege la vida humana desde en momento de la concepción. Las personas que quieran impedir que sus hijos nazcan ya no pasarán inadvertidas sino que habrá una atención especial a su situación.
Dentro de las preocupaciones de quienes están a favor de dar a las mujeres la libertad para abortar se encuentran la pobreza, soledad, salud, traumas psicológicos, rechazo a la maternidad, alcoholismo, dificultad para criar a los hijos, presiones sociales, etcétera. Todo aderezado con el fuerte argumento de que la mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer con él lo que quiera.
La ciencia, que no es asunto de subjetividades ni de «sentires», demuestra que los niños no nacidos son un ente distinto de sus madres. Tienen todo independiente de ellas. Lo que les demandan en forma temporal es albergue y comida.
Cada uno de los problemas personales y sociales que se derivaran del compromiso de tener un hijo o tener un hijo más podrÃa contar con una solución más creativa, más solidaria y más digna de la raza humana que la simple licencia para matar.
Combatir con estrategias alternativas la violencia, el abuso, la marginación, el desempleo, la ignorancia, la pobreza y el abandono que sufre la mujer conformará un enorme reto para todos los veracruzanos.
En la mayorÃa de sus acciones y decisiones, los seres humanos buscan resolver sus dificultades y ser felices, pero optar por el aborto como una solución definitiva a los problemas es agotarse como sociedad.
Celebremos el don maravilloso de la vida. Y celebremos que en Veracruz las leyes protegerán a los seres más indefensos de la creación.
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