Pbro. José Juan Sánchez Jácome
Se podría decir que esta semana el semanario ¡Alégrate! celebra, como todas las comunidades cristianas, su propia fiesta patronal. Y es que el nombre de nuestro periódico se inspira precisamente en las palabras que el ángel Gabriel le dirigió a la santísima Virgen María, cuando la visitó en Nazaret para comunicarle los planes que el Señor tenía para Ella.
Este hermoso diálogo entre el ángel y la Santísima Virgen María pone el contexto de lo que llamamos la fiesta de la Anunciación que se celebra el día 25 de marzo, nueve meses antes de la Navidad. De hecho, en el marco de esta fiesta, la Iglesia celebra desde hace mucho tiempo una jornada de oración por la vida.
De esta forma, la impronta mariana le da rumbo e identidad a nuestro semanario que se propone dirigir un saludo como éste: ¡Alégrate! a todos los cristianos para ofrecer una serie de alternativas de vida, alegría, optimismo y esperanza, considerando, sobre todo, a los que viven en medio del dolor, sufrimiento, enfermedad e injusticias.
El ejemplo de María y su familia, que fueron migrantes, perseguidos y probados por una serie de dificultades políticas y materiales, pero que siempre vieron en el horizonte de sus vidas la presencia amorosa del Señor, nos permite redescubrir la trascendencia de un saludo como éste: ¡Alégrate!, en estos tiempos convulsionados por muchos factores sociales, políticos y económicos.
Así, María es capaz de decir que su alma glorifica al Señor, que asiste a los pobres y destrona a los poderosos, que Ella es una esclava, en quien se cumplen los designios de Dios. El saludo del Ángel, ¡Alégrate!, la marcó fundamentalmente en la vida y, por eso, ninguna circunstancia, por muy extrema que fuera, logró desfigurar en su rostro la alegría, la esperanza y el entusiasmo por los designios de Dios.
Por lo tanto, queremos celebrar nuestra fiesta patronal dirigiendo este saludo: ¡Alégrate! a todos los que tienen necesidad de sentir a Dios muy cerca de sus vidas, para que su respuesta sea generosa, alegre y confiada, como la respuesta de la Madre de Jesús.
Dirigir este saludo a todos los que sufren a consecuencia de la crisis de valores y de la crisis económica, a los que necesitan fortalecer más su vida familiar; a los que quieren sentir a Dios como una respuesta definitiva a los problemas de su vida.
Y desde luego, dirigir este saludo a nuestros pastores, especialmente a don Hipólito y a don Sergio, que siguen ofreciendo su vida para proclamar el Evangelio de Jesucristo en nuestra querida Iglesia de Xalapa.
Este saludo positivo, humano (más que angelical), cálido y optimista que llena de esperanza la vida de María, a pesar de las tensiones y dificultades que, desde luego, el Ángel no soslaya, nos llevan a saludar también al Papa que el día de mañana concluye su primer viaje apostólico a África, que lo llevó por Camerún y Angola.
De hecho, quiere ser un saludo que, al mismo tiempo, exprese nuestro cariño y nuestro apoyo, considerando las difíciles situaciones que ha tenido que enfrentar durante su pontificado y, especialmente, la última controversia en relación con la remisión de la excomunión de los cuatro obispos lefebvrianos.
Precisamente en este número dedicamos algunos artículos para conocer más a fondo la decisión del Papa y los elementos implicados, a fin de evitar reacciones primarias y malintencionadas, como se ha visto en algunos medios, y valorar más bien los importantes esfuerzos que hace el Sucesor de san Pedro para lograr la reconciliación y la comunión en la Iglesia.
Así les pedimos que se unan a nuestra fiesta compartiendo este saludo a todos los que tengan necesidad de él y saludando de la misma manera al Papa, que en estos momentos realmente lo necesita. Por este medio, queremos reiterar que la Iglesia de Xalapa se confirma semper cum Petro et sub Petro y expresa su cariño y adhesión al Papa.
Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.



