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Los primeros encuentros con los amigos

Pbro. Alfredo Hernández Vázquez

Lo que la ciencia histórica puede decir acerca de la Resurrección de Jesús es que los apóstoles y los demás discípulos dieron testimonio de esta resurrección.

 Las apariciones de Jesús después de su muerte fueron algunos encuentros con sus discípulos y amigos.

No hay testimonio más unánime en todo el Nuevo Testamento que la Resurrección de Jesús. Del escrito más antiguo -la primera carta a los tesalonicenses- hasta el más reciente –el evangelio de san Juan- se nos habla de este acontecimiento: «éste es Jesús, su Hijo, al que resucitó de entre los muertos» y «los apóstoles vieron al Señor».

Desde un principio, la convicción de la Resurrección de Jesús es el centro y la piedra angular de la predicación de los apóstoles. Dice san Pablo: «Pues bien, esto es lo que predicamos, tanto ellos como yo, y esto es lo que han creído». De la Resurrección de Jesús depende nuestra fe. San pablo nos lo recuerda: «Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene sentido, como tampoco la fe de ustedes (1Cor 15, 14)». «Y si Cristo no resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados» (1Cor 1, 15-17).

El más antiguo testimonio escrito que tenemos sobre la Resurrección de Jesús es el de san Pablo. Nos hace la advertencia de que también él ha recibido de otros este testimonio. El Apóstol nos dice: «En primer lugar, les he transmitido esto, tal como yo mismo lo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que se apareció a Pedro y luego a los Doce. Después se dejó ver por más de quinientos hermanos juntos, algunos de los cuales ya han entrado en el descanso, pero la mayoría vive todavía. Después se le apareció a Santiago, y seguidamente a todos los apóstoles» (1Cor 3-7).

Este mensaje coincide con todo lo que sabemos, por el libro de los Hechos de los Apóstoles, acerca de la primera predicación de los apóstoles.

Del relato de san Pablo se deduce que Jesús se apareció probablemente a su apóstol Pedro antes que a nadie.

 

 

 

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