Pbro. José Juan Sánchez Jácome
San Rafael GuÃzar Valencia fue un hombre bondadoso y amable y muy cercano al corazón de todos los niños. Infundió en muchas generaciones el amor a Dios nuestro Señor a través de su ejemplo, de sus misiones, de la enseñanza de la doctrina cristiana en su catecismo y de la celebración de los sacramentos.
De una manera muy sencilla y amena transmitÃa la fe cristiana en su catecismo, por medio de una serie de preguntas concretas y directas que eran respondidas igualmente con fórmulas claras y solemnes que se podÃan aprender de memoria.
La vida de san Rafael GuÃzar Valencia y su especial preocupación por la educación de la niñez y la juventud se convierten ahora en un regalo muy apropiado para todos los pequeños que celebrarán el DÃa del Niño el 30 de abril.
Todas las preguntas que desde niños nos hacemos acerca de Dios ya fueron retomadas por este extraordinario misionero que en su catecismo nos explicaba que Dios está en todo lugar. La pregunta de su catecismo dice: «¿Dónde está Dios?», la cual en nuestros tiempos es planteada por los niños de otra manera: «¿Dónde vive Dios?».
Pues Dios vive en todo lugar, pero san Rafael también explicaba los lugares por excelencia donde Dios se encuentra, cuando hablaba ardientemente de los sacramentos, especialmente de la EucaristÃa, y cuando insistÃa en la necesidad de llevar una vida de oración.
Por eso, también quisiera regalar a los niños y a las niñas esta bella historia que responde a esa pregunta que siempre la llevamos en nuestro corazón, aunque ya no seamos niños. ¿Dónde vive Dios?
Un hombre sabio se encontró con un joven que se dirigÃa al bosque a pasear. ¿Qué vas a hacer allÃ?, le preguntó. Encontrarme con Dios, respondió el joven. Pero Dios está en todas partes, observó el viejo sabio. Y el joven respondió: «SÃ, Dios está en todas partes, pero yo no soy el mismo en todas partes. En el bosque es donde le abro más fácilmente mi puerta».
Dios está en todo lugar y lo podemos encontrar en nuestra casa, en nuestro trabajo, en la escuela, en los amigos, en los familiares, en los enfermos y en todas las personas que nos crucemos. Pero para conocerlo mejor y para profundizar en su amor y en su presencia se requiere buscarlo también en el silencio, en la intimidad de la oración y en el tesoro de los sacramentos, especialmente en la Hostia consagrada.
Asà lo dirÃa hoy san Rafael GuÃzar Valencia a todos los niños y niñas en su dÃa y a los que ya no somos niños, pero que también queremos recibir un regalo tan especial que sólo Jesús puede conceder.
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