Padre Rafael González
Éstas son las palabras pronunciadas por el padre Rafael González Hernández, director de la Oficina de promoción de las Causas de los Santos de la arquidiócesis de Xalapa, en la develación de la escultura monumental de san Rafael GuÃzar.
Hace 131 años, en Cotija de la Paz, Michoacán, nación san Rafael GuÃzar Valencia. Fue un 26 de abril de 1878. Con este acontecimiento, sin saberlo entonces, empezó a escribirse un renglón de gloria que se sumó a la gran historia de Veracruz de Ignacio de la Llave.
Veracruz lleva el nombre que los conquistadores le dieron en honor a la verdadera cruz de Jesucristo. Por la Villa Rica, en las playas de Chalchihuecan, entró la fe católica a nuestra patria y al continente y, aunque la obra de los colonizadores y evangelizadores fue grandiosa no pudieron hacer mucho en estas tierras bañadas por la majestuosidad del Golfo de México.
Fue necesario que en 1920 llegara como quinto obispo de Veracruz don Rafael GuÃzar Valencia, cuya estatua hoy se ha develado en honor a su bonhomÃa, a su caridad cristiana, a su acendrado espÃritu misionero, a su amor a los pobres, a su caridad para con los necesitados, a su preocupación por enseñar la doctrina cristiana a los niños y su particular atención para con los enfermos y desamparados.
En su tiempo, luchó también por conseguir la libertad religiosa de la que hoy gozamos sin restricción alguna, pues nuestros gobernantes velan por que los derechos de los pueblos y de cada uno de los individuos se garanticen en todas sus fases y dan la oportunidad para que podamos todos, sin denostar a nadie, expresarnos libremente y manifestar nuestras creencias.
Su particular intervención para ayudar a los damnificados del sismo que sacudió el centro de Veracruz a principios de los años 20 lo hizo un héroe humanitario, un santo para los cristianos y un hombre admirable para toda persona que juzgue con recta razón.
De esa manera, la conciencia del pueblo fiel lo tuvo siempre como un hombre santo. Para otros, simplemente fue un hombre de bien y sin tacha. Lo que llevó a la Iglesia a iniciar un proceso que culminó en sus dos fases principales: con su beatificación por el papa Juan Pablo II, en 1995, en Roma, y con su canonización en el año 2006, por el papa Benedicto, en la misma ciudad de los césares y de los papas.
Por estos acontecimientos, el nombre de Veracruz se difundió en todo el mundo. Nuestra tierra se vio honrada y bendecida. Los que nacimos aquà o vivimos en este girón de la patria que se llama Veracruz nos sentimos orgullosos. Y hoy, al celebrarse el 131 aniversario del nacimiento de san Rafael GuÃzar, vemos con claridad cómo se agregó un renglón de gloria para este estado de la nación mexicana y, muy particularmente, para la ciudad de Xalapa, la cual, no sólo se ve ornamentada, sino que se enorgullece por la estatua de un gran santo y un hombre de bien.
De aquà en adelante, todos los que la vean tendrán un gran reto. Para que al pasar por la vida, se esfuercen por hacer el bien sin importar la raza, el credo, la condición social o la ideologÃa, pues san Rafael GuÃzar pasó sobre todos esos condicionamientos de la vida humana y, por su amor a Dios y a la humanidad, hoy merece el tÃtulo de santo.
Licenciado Luis Carbonell, representante del señor Gobernador, autoridades estatales aquà presentes, autoridades municipales, señor Arzobispo, escultora Edith BerlÃn y todos los que aquà nos acompañan, es mi deber darles las gracias, particularmente a quien ostenta el Poder Ejecutivo en el estado de Veracruz de Ignacio de la Llave. De igual manera las autoridades municipales; especialmente, también a la escultora. Pues, con este hecho, ponen una vez más de manifiesto que Veracruz es un estado libre y soberano no sólo en lo que a sus principios constitucionales se refiere sino en cuanto a las libertades y garantÃas que viven sus ciudadanos. Que viva Veracruz. Que viva san Rafael GuÃzar. Y que viva la libertad de todos los veracruzanos. Muchas gracias.
Fernando Rueda Rojano
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