Eos de Jesús SánchezEs poco lo que se sabe de la vida personal de La Tour; de cuna muy humilde, nació en Vic-sur-Seille, un pequeño poblado de Lorena, provincia del Este de Francia, en 1593 -una época de continuas luchas polÃticas que quizás justifiquen la pérdida de datos-. Se le encuentra casado en Lunéville hacia 1618, allà monta su primer taller y, gracias a un estilo en el que destacan la percepción aguda de los gestos humanos, la riqueza y verismo de los adornos y los detalles minúsculos, pronto se vuelve célebre y rico. El rey Luis XIII y el duque de Lorena son dos de sus clientes habituales. Debió realizar el viaje a Italia a fin de aprender el gran arte del barroco. Se aventura, incluso, que estuvo en el taller de Guido Reni pero no existen datos que lo corroboren. A falta de documentos con los que pueda establecerse una cronologÃa de sus obras, se suele agrupar éstas en dos fases: las «diurnas» -que se cree pertenecen a su juventud-, en las que retrata tipos de su entorno, y la etapa de cuadros «nocturnos», que ocupan el final de su vida. En ellos, fascinado quizás por los efectos de la luz en los cuerpos de las pinturas de Caravaggio, La Tour nos muestra escenas que se desarrollan en la obscuridad bajo la iluminación exclusiva de velas. Esto da a sus obras una calidez y humanismo latentes pero, al mismo tiempo, sumerge a sus personajes en el misterio y el misticismo y arrastra al espectador al análisis simbólico de cada detalle.
Muerto durante la epidemia de peste que asoló a Europa en 1652, su obra cayó extrañamente en el olvido hasta que, a principios del siglo pasado, los investigadores del arte fueron reuniendo sus pinturas. Cobró entonces nuevamente dimensión su valÃa.
La Magdalena penitente, que tras la muerte de Jesús se retiró a las grutas para meditar su experiencia junto al MesÃas y para arrepentirse de sus pecados, es uno de los personajes más distintivos de la Contrarreforma. Varias piezas maestras de la santa fueron realizadas por los más grandes artistas del barroco. La Tour mismo pintó otras dos versiones conocidas como Magdalena Wrightman y Fabius, que actualmente se encuentran en Nueva York y Washington respectivamente.
En la Magdalena llamada Terff, (debido a Camille Terff, en cuya colección estuvo antes de pasar al Louvre), La Tour realiza una de sus obras más llenas de misterio y poesÃa. La escena se desarrolla en un interior vacÃo de detalles (La Tour jamás pintaba ambientes). En la penumbra, la figura de la santa se revela contra el resplandor intenso de una lámpara de aceite. Su mirada parece traspasar el brillo de la vela y perderse en profundos recuerdos. El gesto de su mano izquierda nos habla de lo doloroso de esas memorias. Su mano derecha –como recomendaba san Ignacio de Loyola- acaricia en tanto un descarnado cráneo, sÃmbolo de su esfuerzo por comprender la transitoriedad de la vida y la trascendencia de las enseñanzas de Jesús. Su cuerpo joven muestra el vientre abultado, rasgo de belleza de la Edad Media heredado por la pintura flamenca. Sobre la mesa, junto a la vela, varios objetos constatan la penitencia, un par de vetustos libros, una cruz de madera y, sobre ésta, un flagelo enrojecido. El delicado hombro descubierto nos habla del reciente autocastigo. Un halo de cercanÃa, de piedad y de suave nostalgia emana del cuadro, que ciertamente tenÃa ese cometido: llevar al espectador de la mano por la sensación Ãntima de la santa penitente.
Ficha técnica
Localización: Museo del Louvre, Paris, Francia.
Medidas: 132 x 94 cms.
Fecha de realización: circa 1640
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