Lila Ortega Trápaga
Reflexionamos el evangelio de san Juan 2, 13-25. Muchas veces, nos regañan o castigan porque algo hicimos mal y sentimos que ya no nos quieren. Si peleamos con nuestros hermanos o amigos, pensamos que no volveremos a jugar. Hay ocasiones en que el regaño es injusto para nosotros, nos peleamos y aunque la culpa es del otro, igual nos castigan y pensamos que no es justo.
Hoy en el evangelio, Jesús se enojó mucho cuando entró a su templo, casa de Dios y vio los puestos, la gente gritando; tomó un látigo y tiró los puestos sacando a los vendedores de ahÃ; posiblemente pensaron que era injusto que los sacara: estaban haciendo su trabajo.
Es importante aprender que Jesús no querÃa que dejaran de trabajar, pero para todo hay un lugar, y el Templo no era para hacer negocio; como cuando la gente va a misa y se pone a platicar, o suena un teléfono y lo contestan ignorando a Dios. No comulgues como si fueras a comer algo, porque a Jesús no le gusta que actuemos mal. AsÃ, no significa que Jesús ya no quisiera a los vendedores, ¡no! También murió por ellos, al igual que por nosotros.
Si crees que tus papás son injustos en ocasiones, pÃdeles platicar con calma, pÃdanse disculpas y oren juntos. El tiempo de Cuaresma es bueno para pedir perdón no sólo a Dios, entre familia también.
Espero tu foto, carta o dibujo sobre cómo vives tu Cuaresma. Escribe a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , o envÃa una carta a Juárez 70, zona centro, C. P. 91000; Xalapa, Veracruz.
Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.



