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Todo se puede junto a Jesús

Lila Ortega Trápaga

De pronto parece que Dios mandara otra vez que se acabara el mundo, ¿verdad? Escuchamos a los grandes hablar de noticias malas con asombro, y a veces miedo.

Pero Jesús en el evangelio de san Juan 15, 1-8, nos recuerda que junto a Él nada nos hará daño. Sí pasamos malos momentos, como la enfermedad y/o muerte de un ser querido; nuestros papás no pueden ganar más dinero para que podamos estudiar y vivir como deseamos; algún hermano o hermana hace algo indebido y por eso la alegría en la casa parece que se va corriendo…

Ahí está Jesús diciendo que quien permanece en Él, el Padre lo poda para que de frutos, Dios no quiere que suframos, más si aprovecha las oportunidades de recordarnos lo que hemos aprendido. Por ejemplo: ahora con la epidemia nos recordaron que debemos lavarnos las manos a cada rato, debemos ser muy limpios en nuestra casa, no debemos escupir ni estornudar al aire. Y todo eso ya nos lo habían enseñado, pero se nos olvida.

Así ahora recordemos que ya nos han dicho muchas veces que no se trata de sólo decir que somos católicos, no es un escudo la religión, lo que es necesario es que le creas a Jesús lo que te dice, y lo hagas, si no de nada sirve que vayas a misa.

Aprovecho para mandarle a tu mamá y a tus abuelitas un abrazo muy grande, porque son a las mamás a quienes la iglesia confía para que el día de mañana existan sacerdotes santos, hombres casados fieles a su familia, que conozcan el respeto a la castidad, la obediencia, el pudor, la honradez, el temor de Dios; en los varones, y en las mujeres, ya lo dijo san Rafael: Quien educa a una mujer para Dios, educa a una familia verdadera.

Doy gracias a Dios por el don de hacerme mamá, y desde mi familia un abrazo enorme para todas aquellas que como la mía, enseñan a sus hijos a vivir pegados a Cristo y a su Iglesia.

 

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