Lila Ortega Trápaga
Este domingo, antes de decir algo, Jesús le manifiesta su amor y ternura al que le pregunta. Cuando preguntamos a nuestro maestro o mamá si nos portamos bien, con la mirada nos dirán si están enojados, tristes, decepcionados; también podemos sentir su ternura, cariño, dulzura, satisfacción. La mirada de otro puede enseñarnos temor o vergüenza, pero también confianza y alegrÃa. En el Evangelio, la mirada de Jesús era de AMOR, y ustedes niños son sensibles a quien les mira con amor y ternura. Es el primer lenguaje que aprendemos. Por eso, los enamorados expresan en los ojos el amor que portan en el corazón.
Jesús vio la buena disposición del joven, se fijó en é1, puso en é1 sus ojos con amor porque lo amó. No intentó rechazarle ni condenarlo, pero fue claro en su palabra. Sucede cuando mamá nos castiga o nos obliga a estudiar, no significa que no nos quiera, lo que sucede es que nos ama y quiere que aprendamos lo correcto. Â
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También Jesús te invita a seguirle. La llamada de Dios te la hace con la mirada de amor de Cristo. Cuando aprendemos a verlo en la EucaristÃa, aprendemos a seguirle con amor y felicidad, sabiendo que vamos en el camino correcto.
Te invito a que con tu familia decidan juntos amar y seguir a Cristo pero con tu vida, compartiendo lo que tienes. En este semanario, a veces ponemos mensajes donde algunos lugares que nosotros sabemos son confiables piden su ayuda. La siguiente oración, puede ayudarte en la noche al pedir por los demás.
“Señor, en tu mirada he sentido el amor de tu corazón. Es cierto que exiges mucho a tus amigos, pero también es cierto que más fuerte que mi debilidad es tu amor. Por eso te agradezco la invitación que me haces para seguir tus pasos y compartir tu misma condición de vida.
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