Lila Ortega Trápaga
“No es que me conste, pero una amiga de mi primo le dijo que mi vecina se porta mal en la escuela, y cuando está con su mamá hace como que es buena”.
¿Cuántas veces hemos escuchado eso? Y peor aún, cuántas veces lo decimos sin que sepamos si es verdad o no. Eso es lo que nos quiere explicar Jesús hoy en el evangelio. A veces nos escandalizamos porque vemos a alguien que no es como nosotros, pero no vemos que en su casa siempre ayuda, es honesto, estudia, hace su tarea a tiempo, se porta bien; nosotros vamos a misa cada domingo pero a lo mejor no cumplimos con lo que nos pidieron hacer.
Si vamos a la iglesia, si rezamos, si tenemos una imagen de la Virgen en nuestra casa, o si hay un crucifijo colgado en la pared, no es para persignarnos a cada rato, o saludar a Diosito en esa imagen, porque eso no nos ayuda en nada para llegar al cielo.
Lo importante es amar a Dios sobre todas las cosas, sobre la tele, sobre el dinero que no es mío pero nadie me ve cuando lo tomo. Amar a mis hermanos, a mis papás, mis abuelitos y toda mi familia como Dios me ama. Sin envidias, sin pleitos, sin groserías. No es difícil, debemos esforzarnos cada día por ser más agradables a los demás y agradarle a Dios.
Platica con tus papás, para que no te obliguen a mentir cuando suena el teléfono, o cuando abras la puerta, que no te pidan comprarles cerveza. Pero busca siempre ayudarles en lo que puedas hacer y no sea arriesgado.
Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.


