Semanario Alégrate!

Semanario Alérate! Suscribase

Reciba Alégrate! en la comodidad de su casa o negocio.

Contratar Pub.

Anunciese en Alégrate! y disfrute de poder llegar a miles de personas.

 

Xalapa Inmaculada Radio Escuchenos en vivo a través de Xalapa Inmaculada Radio.Escuchar

 

Seleccione su reproductor preferido para escucharnos:

WinAmp Windows Media Player Apple Quicktime Media Player Real Player
 
Banner
Banner

 

Inicio Rincón Juvenil Sedúceme… Lo importante es dejarse querer.
Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Sedúceme… Lo importante es dejarse querer.

Jair Díaz Temis

Dicen que la Iglesia de nuestros días es una iglesia de viejitos y, sin el afán de ofender, es muy probable que lo sea, porque la juventud de ahora no está muy ávida de este tipo de menesteres. Evidentemente, las razones son diferentes para cada uno, pero en algún punto convergen todas.

Una de las principales son las seducciones a las que se enfrentan los jóvenes, de las cuales no salen siempre muy bien librados.

Seducciones que, en la mayoría de veces, se trata de invitaciones al pecado, lo que trae por consecuencia el alejarse lo más posible del buen camino. Es claro que las insinuaciones llegan a los jóvenes por distintos medios, especialmente por los que tienen más a la mano, ejemplos sobran: internet, televisión, cine, las malas amistades, etcétera.

¿Qué seducciones pueden tener estos medios? Pues también son muchos: provocan la violencia, dan malos ejemplos a seguir o estereotipos creados por estos grandes emporios comerciales que solamente quieren ver crecer sus fortunas, contenidos que invitan explícitamente a las relaciones sexuales sin ningún tipo de consecuencia, o al consumismo material como único motor de la felicidad.

Pero el que los jóvenes estén expuestos a éstas y más seducciones no es el problema en realidad; la dificultad entra en acción si la familia se aleja, si los valores fundados en la infancia no fueron fortalecidos por el ejemplo de los padres o si la vida de fe cristiana no es ejercitada y acompañada de la oración y el esfuerzo por seguir los mandamientos. Por lo tanto, las consecuencias son garrafales y viene el momento de la crisis, en el que no sólo se ve afectada la familia o los grupos cercanos del joven, sino toda la sociedad.

A pesar de eso, existe una seducción que es completamente contraria a lo anterior, la seducción de seducciones, aquella que motiva y orilla a todos a esforzarse por mejorar, por ayudar, por entregarse al bien. Es evidente que en algunas ocasiones no se puede contra las malas seducciones, pero mientras más se esfuerza uno, más lo va logrando, pero todo depende del interés y empeño que ponga uno. Bien lo dice Jeremías: «Me has seducido, Señor, y me dejé seducir por ti» (Jer 20, 7). Dejémonos seducir por Él.

 

 

Acceso a Email