Arquidiócesis de Xalapa

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Únicamente la caridad vence a la maldad

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Jesús formó con la sabiduría de Dios a los apóstoles y a sus discípulos, para anunciar la buena noticia con valentía y sin tener miedo ante cualquier persona o circunstancia de la vida. Él fue muy claro y directo al decirles: "No teman a los hombres" (Mateo 10, 26). Él invitó a sus seguidores a superar la desconfianza enfermiza que oscurece en el corazón la fuerza que viene de Dios. Los bautizados de hoy también deberían tener el valor para anunciar la vida a pesar de la cultura de la muerte en México y Veracruz, para proclamar la verdad en medio de un ambiente relativista con tanta desinformación, para vivir la justicia y el bien común ante tantas desigualdades y conductas egoístas, provenientes del miedo a compartir la vida con los desamparados.

Jesús insistió en decirles a sus apóstoles y discípulos para animarlos a llevar la buena nueva: "No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mateo 10,29). Él no minimiza la violencia de todo tipo tan extendida en el corazón de la persona, sino pide no sobrevalorar la violencia ni permitir que quienes se empeñan dañar lo hagan más de lo que realmente pueden. Los creyentes de hoy deberían tomar la fuerza de Cristo para no creer que la violencia y la inseguridad en México y Veracruz son problemas que no se pueden resolver con justicia social y con el constante diálogo fraterno, para no pensar que todos los problemas y dificultades son obstáculos que no tienen solución. 

El Papa León XIV con su nueva encíclica, conociendo y oyendo la invitación valerosa de Cristo, invita a todos los ciudadanos del mundo a no "pensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños, y que, por tanto, nuestras decisiones no cambian nada. Es una forma elegante de rendirse, a menudo disfrazada de realismo" (Magnífica humanidad número 212). El amor a Dios y a México nos debe ayudar a recibir la valentía de Cristo, para trabajar juntos, cada uno desde su lugar propio, por la justicia social y el bien común para cada mexicano.

Pbro. Juan Beristain de los Santos