Arquidiócesis de Xalapa

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La nueva normalidad

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Lila Ortega Trápaga

Estos momentos de incertidumbre serán más largos en tanto no permanezcamos en casa. ¿cuánto va a durar el encierro? lo que dure la mayoría se quede en casa, más 3 semanas aproximadamente, al parecer. Y cuando nos digan que ya podemos volver a clases, al trabajo de oficina, a pasear, ¿seremos los mismos?

Nos tiene que quedar claro que no, esa es la única certeza, porque tendremos que aprender nuevas normas sociales, de higiene, económicas y por supuesto, en nuestra Iglesia. «Hay que ir adaptándonos a esta nueva realidad. No podemos abrir todo de golpe. Hay que mantener las medidas de distanciamiento social; los negocios no esenciales tendrán todavía que aguantar", Dr. Michel Martínez, líder de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del ITESM área Tecsalud.

En primer lugar debemos aprender que la salud es el bien humano más frágil y preciado. Que la obesidad, los vicios, y las enfermedades en general no aparecen de la nada, son la consecuencia de mucho de lo que hicimos y dejamos de hacer. Y estas enfermedades son ahora las que nos hacen más vulnerables, al ser 3/4 de población con padecimientos de salud relacionados con el sedentarismo y la mala alimentación.

De acuerdo a expertos del ITESM, y de expertos en salud, expuestos en Forbes y NYTimes, hay aquí algunas consideraciones coincidentes:

Hábitos que debemos cambiar:

El uso del cubrebocas. Todos aquellos que estén enfermos aunque sea por resfriado deberán por conciencia, usar cubrebocas. La duda de si el enfermo traerá o no, nos obligará a llevar en nuestra bolsa uno, y usarlo en caso de haber una congregación numerosa. Probablemente debamos pensar en dejar el saludo de beso en la mejilla como saludo común. El uso del lavamanos a las entradas de todos los lugares, llegar de visita y lo primero que hagamos sea limpiarnos los zapatos y lavarnos las manos. El uso de gel antibacterial de manera común.

En las escuelas:

La restricción de asistencia a pequeños y jóvenes que presenten signos de enfermedad. La obligatoriedad de un médico paramédico en cada plantel, y un botiquín no solo de primeros auxilios, sino de detección de signos.

Buscar la opción de aulas menos saturadas, plantearán un modelo educativo diferente, donde se priorice la adquisición de conocimientos en casa y despeje de dudas en el aula. Reforzar las materias relacionadas con la salud y cuidado de la naturaleza.

Seguirán las clases en línea, y tal vez haya periodos de estudio en casa en temporadas de probables contagios.

En las oficinas:

Muchos empleos continuarán en casa, pues un jefe que optimiza ahorrará recursos al no tener al personal que ya ha demostrado su desempeño a distancia, y limitará el uso del inmueble a lo necesario.

Los turnos deberán asegurar rotación por salud y distancia entre los empleados, y entre los visitantes. A quienes no puedan quedarse en casa, deberán ser dotados de cubrebocas, geles y guantes.

En los lugares de paseo como plazas, cines, restaurantes:

Tendrá que haber filtros de acceso, con termómetros para detectar signos de fiebre.

Hay que optar por espacios abiertos, buscar mejorar las corrientes de aire natural y menos aire acondicionado.

En la Iglesia:

Debemos entender que el amor a Dios no se mide en la recurrencia al templo, sino en la asistencia con amor, y sobre todo, en nuestra caridad hacia el prójimo.

Una recomendación podrá ser acudir a las Misas por horarios para diferentes edades, así evitamos aglomeraciones en personas vulnerables. Evitar la asistencia de enfermos.

Así mismo, la pastoral de la salud necesitará muchas manos, para llevar la Comunión, asistir a los enfermos y cuidar la oración por los que sufren.

También la pastoral social debe priorizarse en nuestra Iglesia, pues la asistencia social será indispensable. La pastoral ecológica y digital también necesitan emerger y trabajar de manera creativa. Se necesitan manos, voz y fuerza.

En casa:

Debemos ponderar la higiene, no acumular objetos y tendremos que aprender a ahorrar. Y orar, orar en familia debe quedarse como la constante vital para pasar tiempo juntos.

No será tarea sencilla. Si en estos momentos en que necesitamos quedarnos en casa, hay muchos hermanos que no acatan la orden y optan por salir a pasear, adoptar nueva vida será una labor que nos llevará tiempo aprender. Pero tenemos la oración, el amor a Dios y las ganas de ser felices todos, mientras Dios nos llama a su presencia.