XALAPA APEDREADA
Pbro. Álvaro Fernández A.
El lunes 8 de Junio, el Calor Político, trajo hasta nuestro lugar de confinamiento, las imágenes, de un grupo mediano de terroristas, que con piedras, martillos y otros artefactos golpeaban a diestra y siniestra, rompiendo cristales, puertas y ventanas y dispuestos a romper y destruir lo que se les pusiera enfrente, una verdadera turba enardecida, me recordó a las turbas de Atila, Rey de los Hunos, guerrero implacable, que tuvo sometidos a los Emperadores de Oriente y de Occidente, asoló las Galias, en los años 432 al 453, siglos salvajes. El comportamiento de estos jóvenes, me trajo a la memoria, un texto latino, que dice así –“Nulli parietes- Nostram Salutem-Nullae Leges - Nulla Iura custodient,” se traduce: “Ni las murallas-Ni las leges-Ni el Derecho nos protegerán”. en una regresión en el tiempo, de muchos siglos, el autor latino, parece que estaba describiendo, la gran desgracia de la Xalapa lapidada, al estilo de Atila, en pleno siglo XXI, es doloroso y escalofriante, que de la sofisticada Edad de la tecnología hayamos regresado a la Epoca cavernaria. El autor latino al ver que los bárbaros, sobre las murallas atacaban, a las ciudades, escribió –Ni las Murallas – las ciudades antiguas construían murallas en su entorno para protegerse, así lo hizo Jerico, Roma, Cartagena de Indias y hasta nuestra ciudad de Campeche, ante los Hunos y los Vándalos, las murallas no sirvieron de nada, con mayor razón nuestra Xalapa sin murallas, en completo desamparo, fue lapidada por jóvenes que procedían con la seguridad del que está protegido por la muralla de la Impunidad … Ni las Leyes, los Códigos de la Justicia duermen, en espera que los modifiquen, o que los desaparezcan. Sin Ley el ciudadano está en la jungla, el lobo puede atacarlos, no hay restricción, ni defensa, sin amparo, desde el orden la razón, lo que impera es la razón de la sin razón, y el hombre hoy más que nunca, es el lobo del hombre. Sin ley, vence el más fuerte, los jóvenes que lapidaron Xalapa, física y moralmente no son los más fuertes, son fuertes porque detrás de ellos, está un poder que los respalda, es gran respaldo, si el que cuida la casa deja la puerta abierta y se retira a ver el coronavirus; me hizo pensar en la suegra del cuento, que cuando vio a su hijo tomar un garrote para golpear a su nuera, le dio la espalda para no verla, y cuando oyó los golpes, entre dientes comenzó a decir, que la friegue, que la friegue! Sería malicioso pensar que lo mismo hicieron Autoridades!!! Ni los Derechos nos protegerán. El autor latino tiene razón, si la ciudad moderna, no tiene murallas de piedra, ni murallas de valores de respeto, amor y justicia, menos va a tener los llamados Derechos Humanos, son la cumbre de la Civilización, en la que se considera el valor de la Dignidad de la Persona Humana, a la que no se debe agredir en su realidad física, en sus sentimientos, en sus convicciones políticas y religiosas.
En el pasado la policía que perseguía un criminal, detenía sus pasos, si el criminal se refugiaba en un templo, el templo se respetaba por ser un lugar de la Comunidad y por ser un lugar sagrado, Casa de Oración, Casa de Dios. Siguiendo el espíritu de las Leyes de Reforma de don Benito Juárez, los templos llegaron a ser Bienes Nacionales, no se les podía invadir, por derecho de Ley Agraria, estaban exentos de pagar contribución al Estado, si algún borracho o drogadicto los dañaba, recibía su ejemplar castigo.
El Templo Expiatorio, más conocido como el Beaterio, es un lugar donde no hay bodas clacistas, ni eventos sociales, es un lugar de expiación, confesión de los pecados, de penitencia y de adoración, es un lugar sagrado para muchas personas. Y no olvidar “ Que el respeto al derecho ajeno es la paz”.