Arquidiócesis de Xalapa

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Clausura de cursos

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Lila Ortega Trápaga

«Sed testimonios de la verdad. La buscáis en vuestros estudios y en la disciplina que éstos imponen. Ojalá contribuyan a que os desarrolléis intelectualmente lo más posible y os den comprensión de la complejidad de lo real no sólo física, sino también humana, y capacidad y voluntad de no deteneros en posturas demasiado simplistas.» san Juan Pablo II

Concluyen los periodos escolares a distancia. Obligados los maestros a realizar malabares para transmitir pinceladas de conocimientos pero cargados algunos de actividades no con otra intención que la de reforzar lo que no se ve, el aprovechamiento de los alumnos. Se han desgastado los teclados, llenado las memorias y saturado las redes para sacar adelante un programa modificado, fracturado y remendado.

Los alumnos no la tuvieron fácil. Si bien la disciplina y la carga curricular la compensa para muchos la convivencia, ahora terminamos 3 meses de estudio sin pláticas de pasillo, recreos ni semana estudiantil. Ahora al nivel siguiente, sin despedidas, sin clausuras, sin fiestas.

Como adultos, tenemos en este tiempo la valiosísima tarea de ayudarles a cerrar su ciclo, a que asimilen el cambio sin que les genere depresión ni ansiedad. ponernos en el lugar de otros, ayuda en ocasiones. Pueden leer o investigar sobre los agonizantes periodos de aislamiento en espera de su ejecución, en tiempos de persecución nazi, o ahora, con la persecución religiosa en muchos países. De igual manera pueden investigar la época de la peste, de la viruela, donde en casos por años, pasaron recluidos o usando máscaras.

De igual manera hay formas de solventarlo. Podemos pensar en el purgatorio, aquél lugar donde la mayoría pasaremos un largo tiempo esperando purificar nuestra alma para llegar a gozar la Gloria eterna. Y esa espera no dulce, la están sufriendo muchos familiares y amigos, que caminaron como lo hacemos, creyendo pero viviendo como si no creyeran. Pues es momento de que pequeños, jóvenes y adultos, ofrezcamos haber tenido una clausura en solitariedad, aislados, por la propiciación de los pecados de las almas, y por nuestra salvación.

Sin duda este tiempo dejará a los niños una marca, pero de nosotros depende que sea algo que cuenten provechosa o amargamente. no claudiquemos, y pongamos de nuestra parte para que los niños y jóvenes que concluyen, también puedan aprender a ser autodidactas, que comiencen a desarrollar habilidades dentro de sus intereses y se preparen para, además, mantener en forma las habilidades del pensamiento.

A todos los papás y tutores, denles actividades productivas, para que no desperdicien este tiempo. Y dense el tiempo para compartir con ellos hasta que inicie el nuevo periodo escolar. ¡Felicidades graduados! Bienvenidos a la nueva era a distancia, a paso personal y de autoaprendizaje.

«Dejad que san Pablo os hable a vosotros, profesores y alumnos cristianos de la Roma de hoy, y os haga partícipes de la experiencia que hizo él personalmente, es decir, que el Evangelio de Jesucristo "es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree" (Rm 1, 16).» SS Benedicto XVI