María concebida sin pecado original
José Antonio Serena González
El 8 de diciembre la iglesia de Xalapa, se viste de fiesta pues celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, recordemos que la Arquidiócesis de Xalapa está bajo el patrocinio de la Inmaculada Concepción, de ahí que todos los documentos oficiales de la Iglesia se fechan con el texto: Xalapa de Inmaculada.
La Inmaculada Concepción de María es un dogma de fe, es decir, es una verdad que ha sido revelada por Dios, transmitida desde los Apóstoles a través de la Escritura y de la Tradición, y propuestas por la Iglesia para su aceptación a los fieles católicos.
El dogma de fe sobre la Inmaculada Concepción afirma que: “La Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original”.
La historia de sobre la solemnidad y el dogma se remonta al Pontificado de Pío IX en el año de 1854, año el que se proclama la bula "Ineffabilis Deus" que en una parte dice: “Que la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
Ese 8 de diciembre la ciudad de Roma explota de alegría, un gran número de palomas surcaron del cielo de Roma y el vaticano, que simbolizaban la difusión del mensaje por todo el mundo, un sin número de templos católicos se celebró la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.
3 años después de la promulgación del dogma de fe, en Lourdes, Francia, la Virgen María se apareció a Santa Bernardita Soubirous; ante la pregunta insistente de la niña Bernardita: Señora ¿Quiere decirme su nombre? La Virgen sonríe y al fin, ante la continua insistencia de la niña, eleva sus manos y sus ojos hacia el cielo y exclama: "Yo soy la Inmaculada Concepción".