Arquidiócesis de Xalapa

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¿San Valentín, el santo del amor?

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José Antonio Serena González 

Este domingo en Latinoamérica se celebra el Día del amor y la amistad, el día de los enamorados o también llamado el día de San Valentín. Alguna vez te has preguntado ¿Quién es San Valentín? ¿Por qué no aparece en el Santoral? ¿Por qué no hay iglesias dedicadas a él si es tan “famoso”? En las siguientes líneas trataremos de explicar un poco sobre este polémico Santo.

Comencemos por decir que la historia-leyenda, se remonta hacia el año 270 D.C. En la ciudad de Roma se habla de un mártir Sacerdote, llamado Valentín, que arriesgaba su vida por unir en santo matrimonio a jóvenes parejas. El Emperador Claudio II había prohibido casarse a los jóvenes, ya que el emperador afirmaba que los jóvenes solteros y sin hijos era mejores como soldados, esta es la razón por la que se dice que Valentín arriesgaba su vida por casar a los jóvenes.

Aunque la festividad de San Valentín se ha comercializado, en su mayoría en América Latina, no existe la certeza de los hechos atribuidos a San Valentín, de hecho, en antiguos martirologios se menciona en la fecha del 14 de febrero al menos a tres santos bajo este nombre, los tres mártires.

En el año 494 el Papa Gelasio I designo el 14 de febrero como el día de San Valentín, como mártir, sin embargo, después del concilio Vaticano II, en el año de 1969 el Papa Pablo VI eliminó del martirologio debido a que no existía información certera del Santo, hasta ese momento.

Actualmente el 14 de febrero es una oportunidad para expresar una palabra de amistad o amor para aquellas personas que amamos, el amor y la amistad son valores fundamentales en nuestra sociedad, desgraciadamente se han malbaratado y denigrado. En estos tiempos difíciles estamos llamados a vivir el amor en su esencia, el noviazgo como un camino de preparación al matrimonio, la amistad con valor fundamental para la cohesión de una sociedad más justa y armónica.

Aunque San Valentín ya no esté en el calendario, celebremos el amor, el amor puro que nos enseñó Cristo, dando la vida por los que amamos.