Elegir con conciencia
Alejandro Ortega Velázquez
Mucha gente se desencanta de la política porque sus gobernantes y sus legisladores no cumplen sus promesas hechas en sus campañas. La desilusión genera abstencionismo como una forma de castigo, lo que en realidad resulta dejar en manos de otras personas las decisiones que como ciudadanos debemos tomar.
En el tema de elegir a los mejores y más aptos para cargos públicos, es importante valorar algunos aspectos que los aspirantes deben exponer y demostrar antes del día de la votación, lo que debes considerar.
1. Trayectoria profesional. Una empresa transnacional jamás haría CEO al encargado de paquetería o al asistente de ventas que tiene 1 año en la compañía. Incluso las empresas familiares exitosas involucran a los hijos de los dueños en los trabajos más simples y de menor nivel, antes de siquiera pensar que pueden dirigir la empresa. ¿Por qué permitimos que personas sin la menor trayectoria profesional, de pronto hagan leyes o manejen presupuestos millonarios?
2. Proyectos que ha liderado. Si se trata de cargos ejecutivos, como Presidente, Gobernador o Presidente Municipal, es importante saber si la persona ha tenido a su cargo equipos, estructuras, proyectos exitosos y ha sido capaz de dar resultados. No es ninguna sorpresa el fracaso de un titular de algún cargo ejecutivo, cuando su proyecto profesional más importante fue repartir playeras y organizar marchas.
3. Escándalos de Corrupción. La integridad de quienes pretenden gobernarnos debe ser prioridad en nuestra decisión. Las campañas en muchas ocasiones son un cúmulo de acusaciones de escándalos reales y acusaciones con fines electorales. Es importante tenerlo claro, y no dar nuestro voto a quienes ejercen su profesión sin integridad.
4. Vida congruente y razonable. Una vez consultadas las declaraciones de los candidatos podrás fácilmente saber dos cosas: es congruente su vida con los cargos que ha tenido y si es razonable el patrimonio que ostenta. Si esto es así, es digno de confianza, si no lo es, entonces es un referente para desconfiar. Ostentar recursos económicos no es la mejor carta de presentación, sino más bien de sospecha.
5. Su Proyecto. ¿Hay sustancia en su propuesta? ¿son viables sus proyectos? ¿son razonables y realizables sus promesas? ¿coincide la persona, su trayectoria, su capacidad, su equipo con sus promesas? Si existe congruencia, aunque sea mediana, entre los distintos elementos, entonces tienes a alguien digno de tu voto y solo tú decidirás el camino.