PAUSA ESCOLAR Y VACACIONES
Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo:
Estamos justo en los días del receso escolar. Para nuestros estudiantes -en su mayoría-, han terminado las clases y estarán por varias semanas en casa. Esta época coincide con el descanso y las vacaciones de algunos que tendrán este tiempo privilegiado y anhelado de pausa.
Ustedes saben que uno de los retos ocultos al que se enfrenta todo hombre moderno -y nosotros ahí-, es al reloj, al tiempo. Muchas veces envueltos en tantas ocupaciones, con todos los quehaceres que nos ocupan, sin que nos demos cuenta, se nos va la vida. Es muy importante aprovechar el ahora. El presente puede, es más, debe ser el tiempo de la salvación. Aprovechemos a las personas ahora que las tenemos. Disfrutemos y entreguémonos por entero, sin reservas, desgastemos la vida junto a los otros, no nos guardemos egoístamente.
Nuestra vida se va desarrollando en este vaivén implacable. Si no nos detenemos, el cronómetro nos consume. Por eso, estas vacaciones, este tiempo de receso nos permite ir a una especie de mirador interior. Este es un tiempo propicio para reconectar con uno mismo, escuchamos, atendemos, miramos, detenernos, tomar aire. Pero no quedamos en nosotros mismos, es el tiempo también de contactar con la familia, mirar de nuevo, en calma al esposo, a la esposa, a los hijos, visitar a los padres, compartir el tiempo con los abuelos y dejarnos enseñar de su sabiduría impagable. Estar con la familia; ese manantial de aguas limpias que nos refresca, nos nutre espléndidamente.
También es la ocasión de las amistades que llenan el corazón y nos promueven mucho bien. Demos gracias a Dios por las personas buenas, que, como un don, extienden la bendición del Señor a nuestras vidas. El mismo Señor Jesús que invitó a sus amigos a descansar sabe de la necesidad de ir a los lugares propicios para poder ensanchar el horizonte de lo cotidiano y así lograr una mayor amplitud en la mirada. Es el tiempo para ir también al Señor que nos dice "vengan a mí los que están fatigados, cansados, agobiados por la carga, yo les daré alivio” (cfr. Mt 11,28). ¡Él nos quiere aliviar!
El descanso es una experiencia muy nutritiva. Ahí se intercambian ideas, pensamientos y experiencias. Se abren diálogos fecundos que producen vida en quienes se involucran. Y es, precisamente esta pluralidad la que enriquece nuestro criterio y nuestra percepción de la vida. Un descanso sano provoca salir de nuestra particularidad y nos abre a la universalidad para provocar en nosotros nuevos diálogos, nuevos lugares, para fortalecer los vínculos.
El descanso es un tiempo para nuestro desarrollo personal y comunitario. Para construir fraternidad, familia y hogar. También es un tiempo sagrado para dirigir nuestra mirada hacia Dios, para comprender desde Él cual es el verdadero sentido de las cosas. Es decir, es un tiempo para dejar que las cosas sean y gozar con ellas. Un espacio para cultivar activamente la contemplación. También es un tiempo para los demás, para disfrutar de las relaciones humanas, para celebrar y acrecentar la unión materna, para saborear alegrías y tristezas ajenas. Para visitar y acompañar a nuestros enfermos, para apoyamos y escuchamos, en fin, es un tiempo para Dios, para asomamos al misterio que late en lo profundo de la vida y rendimos ante Él, para descalzamos ante lo sagrado y contemplar la belleza que resplandece en todo y en todos.
Así como María, nuestra Buena Madre, y san José padre de Jesús, convivieron y trabajaron con Él, también descansaron a su lado. Que la sagrada familia nos ayude a descansar como familia y con nuestros amigos teniendo siempre presente el grande amor de Dios.
Unidos en la Eucaristía y oración
“Con María, todos discípulos y misioneros de Jesucristo”
Xalapa de la Inmaculada, Ver., 20 de julio de 2022
+ Mons. Jorge Carlos Patrón Wong
Arzobispo de Xalapa