El Arzobispo ordena 9 diáconos para la Arquidiócesis de Xalapa
La mañana de este 19 de julio, la santa Iglesia catedral fue testigo una vez más de la ordenación diaconal de 9 jóvenes diáconos.
Después de 5 días de ejercicios espirituales, hacía las 9 de la mañana, los 9 jóvenes partieron del seminario hasta la catedral para recibir, de manos de Mons. Jorge Carlos Patrón Wong, el orden Sagrado en el grado de los diáconos.
Los 9 jóvenes son: José Gustavo Baizabal Rivera, Mario Alberto Castillo Luna, Uriel González Rosado, Andrés Gutiérrez Méndez, Leonardo Daniel Rivas Vásquez, Israel Matías Herrera, Luis Donaldo Ruiz Coyote, Rafael Trinidad Tlaxcalteco Pérez y Daniel Alberto Cruz Sánchez.
Un gran número de Sacerdotes, religiosas y fieles laicos se congregaron para ser testigos de este hecho.
La celebración dio inicio a las 11:30 am en la capilla del Sagrario de la Catedral, en donde los 9 seminaristas, hasta ese momento, profesaron la fe católica y juraron obediencia al Sr. Arzobispo y a sus sucesores, de igual forma allí se firmaron su compromiso eclesial.
Inmediatamente comenzó la procesión de entrada sobre la nave central.
Los seminaristas estuvieron en un primer momento al lado de sus padres, después de la proclamación del Evangelio se les llamó y el P. Gabriel Tejeda, vicario de clero, pidió al Arzobispo la ordenación diaconal para cada uno.
Durante la homilía el Arzobispo habló de manera directa a los diáconos y allí les pidió que nunca dejen de ser diáconos, aunque sean ordenados presbíteros ministeriales en el futuro, nunca dejen de ser diáconos existenciales.
Después de la homilía fueron llamados uno a uno para manifestar sus promesas diaconales las cuales cerraron con las palabras del Arzobispo: “Que Dios mismo lleve a término esta obra buena que en ustedes ha comenzado”. Acto seguido el Arzobispo se puso de rodillas frente al crucifijo y los seminaristas se postraron rostro en tierra mientras la asamblea entonaba la letanía de los Santos.
Llegó el momento culmen, la imposición de las manos de los jóvenes, que se arrodillaron seminaristas y se levantaron siendo diáconos; después de la imposición de manos cada uno bajó junto a su familia y a su padrino para que les impusieran la estola cruzada y la dalmática, vestiduras propias de los diáconos.
La liturgia continuó de ordinario y al finalizar se compartieron los alimentos en el auditorio Miguel Sainz.
Que el Señor bendiga y haga fecundo el ministerio diaconal de estos jóvenes.