Arquidiócesis de Xalapa

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MENSAJE AL INICIO DEL CURSO ESCOLAR: UNA EXPERIENCIA DE TRANSFORMACIÓN

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Queridos hermanos y hermanas, los saludo con afecto entrañable, en estos días en los que comenzamos a ver cómo, poco a poco, todos los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje retornan a las aulas. Es una estampa realmente emocionante.

Desde hace algunos meses, los obispos de México hemos insistido que nos encontramos ante una verdadera emergencia educativa cuyas consecuencias observamos con tristeza en las realidades económicas, sociales, culturales, políticas e incluso, religiosas. Por esta razón resulta de crucial importancia que la educación sea un proceso integral que nos permita a todos desarrollamos con tal de alcanzar la plenitud a la que Dios nos ha Ilamado.

Personalmente me emociona ver a los papás comprando lo indispensable para el retorno de sus hijos a las clases, que, en esta ocasión, afortunadamente, ya serán presenciales. Me conmueve ver a las madres y padres de familia acompañando a sus hijos a las puertas de los colegios. Son padres y madres que se han tomado muy en serio su vocación. La misión que Dios les ha encomendado la están viviendo con generosa responsabilidad. El testimonio que nos ofrecen nos muestra lo mejor de nuestra sociedad. La familia es la base de la educación formal, es la primera escuela en la que aprendemos lo mejor.

Sin duda que el principal responsable de su propia educación es el estudiante mismo. A él le corresponde tener gran disposición y ánimo para aprender. Dios nos ha concedido una gran capacidad intelectual y una sed de conocer y aprender, que no podemos desperdiciar. Aprender es la más noble expresión de humildad, sobre todo cuando lo aprendido se coloca al servicio de los demás.

Los profesionales de la educación, que viven desde una misión tan noble, son verdaderos servidores públicos, que desempeñan un servicio formidable. Son admirables los maestros y maestras que reconocen la grandeza de su misión y se saben educadores. AI formar personas se asemejan completamente a Cristo, nuestro Señor, el Maestro de maestros.

Grande ha sido la afirmación del pensador que dijo “los alumnos no son una botella que se deba llenar sino una luz que es preciso encender“, esto nos previene de la fragmentación que nos Ileva a considerar, erróneamente, que ir a la escuela solo consiste en aprender datos, memorizar fechas y conceptos y pasar exámenes; nada más equivocado y lejano de lo que significa, en realidad la educación. No se trata de fomentar la erudición. La verdadera educación es un proceso integral que contempla todas las dimensiones del ser humano, no se trata sólo de trasformar la cabeza, sino los afectos, las acciones, los valores, las experiencias, la sensibilidad, los anhelos y deseos. Ir a la escuela es toda una experiencia que mejora las dimensiones espirituales y humanas. Asistir a la escuela es una verdadera experiencia que nutre las relaciones humanas y la amistad.

La situación actual de México, nos urge a realizar una alianza a favor de una educación en la fraternidad, amistad social y convivencia pacífica.

Animemos a las nuevas generaciones a ser creativos, entusiastas y críticos a ideologías que atentan contra la dignidad de la vida humana y de las relaciones sociales.

No tengamos miedo a exigirnos a nosotros mismos ser más sensibles a las necesidades de los demás y ser más solidarios.

Rechacemos ideologías miopes y parámetros de adoctrinamiento que muestran al otro, al que es diferente, como un enemigo. El otro es una riqueza. No pertenecemos a bandos contrarios. Somos hermanos.

El Papa Francisco invita insistentemente a educar en la trascendencia, a ir más allá, a buscar siempre el sentido de nuestra vida, nuestro fin y nuestra vocación.

Eduquemos con los pies puestos en la tierra, pero con la mirada amplia, abierta al horizonte, al cielo.

Jesucristo, el auténtico maestro de vida, nos conceda la gracia de mejorar las condiciones educativas de todos y crecer en humanidad y espiritualidad.

“Con María, todos discípulos y misioneros de Jesucristo"

Xalapa de la Inmaculada, Ver., 22 de agosto de 2022

+Mons. Jorge Carlos Patrón Wong
Arzobispo de Xalapa