Votos temporales Hna. Blanca Elizabeth de nuestra Señora de Guadalupe
La tarde de este domingo 9 de octubre Mons. Jorge Carlos visitó la "Casa Azul" como es conocida la casa central de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús de Xalapa (MSCJX) para celebrar la Eucaristía de profesión de votos temporales.
Después de la liturgia de la Palabra se pronunció el llamamiento de la Hermana Blanca Elizabeth quien respondió "Aquí estoy Señor porque me has llamado" inmediatamente el Señor Arzobispo comenzó la homilía en la que comento:
Querida Hermana Elizabeth hoy la primera lectura nos habla de un personaje que te ayudará en tu vida, Naamán un general un extranjero que experimenta en su cuerpo la lepra, Naamán va a buscar al hombre de Dios Eliseo, quién lo manda a bañarse en el Jordán. Es aquí en donde los Padre de la Iglesia le hablan a los sacerdotes y consagradas, Naamán debe despojarse de su armadura y bañarse en la humildad y allí confiando en Dios experimenta la sanación.
Los que llevamos más años en el sacerdocio o en la congregación podemos decirte qué tan difícil es al pasar de los años, quitarnos las armaduras, querida hermana no acumules armaduras.
San Pablo en la segunda Lectura habla de dos realidades que él vive, la primera es que todo su sacrificio es por el bien de los elegidos, toda vocación consagrada es profundamente elegida por Dios pero para preocuparse por los elegidos, y los elegidos son todos aquellos que pasarán a lo largo de tu vida consagrada. Los sacrificios que tú hagas serán por ellos.
Después de todo esto San Pablo dice todo esto es imposible si yo no me mantengo firme en Cristo Vivo, de aquí la necesidad de mantener a Cristo Vivo en nuestra vida, en nuestra consagración en nuestra cotidianidad.
En el evangelio hoy el Señor te pide ir contra corriente, y contra corriente a las plagas, hoy hay una gran plaga, la ingratitud. Nunca te olvides, por ninguna razón, de ser agradecida con Dios.
Después de la homilía la hermana profesó sus votos temporales (por un año) y posteriormente se le entregó el Crucifijo, propio de la congregación, y se le cambió el velo blanco por el velo negro.
La Santa Misa concluyó con las fotografías del recuerdo y el canto a María Santísima.