La misa ordinaria Mesa Chica, Tejocotal y Capulines
Lunes 17 de agosto de 2026, en el territorio de la parroquia de Otilpan, Veracruz, con ambiente fresco, luego de un abundante aguacero, que ha regado la siembra de manera natural, se celebró la santa eucaristía en estas comunidades que se distinguen por la tranquilidad y con ese silencio que deja escuchar el último canto del día de algunas aves, tales como la primavera con ese característico cantar, algunas gallinas que ya se suben a sus ramas, el vapor en el asfalto con ese color del atardecer, al que muchos lo identifican con la frase "ya está pardeando", y que evoca nostalgia en la oscuridad que se apropia lentamente del lugar bajo la sombra de los bosques de encinos y liquidámbares, las vacas que se acercan a los bebederos, los conejos que casi se pueden acariciar y que, al sentir la proximidad del extraño, se mantienen atentos para el momento del escape, la milpa que contenta, aún tiene en sus hojas, pequeñas gotas de lluvia...y justo, en la hora del llamado a tomar un café con pan, los feligreses, devota y respetuosamente, se acercan a sus capillas respectivas, algunos niños llevados de la mano, matrimonios con bebés recién nacidos en brazos de su mamá, los esposos caminando en silencio, niños juguetones y alegres, señoras en edad avanzada, con rebozos propios para ese clima. Estas, tan solo son unas pequeñas pinturas de tantas que se dejan ver y vivir en esta zona, que, por la altura y la limpieza del aire, a lo lejos se deja ver, muy diminuta, la iluminada torre de la Catedral de Xalapa.
Al finalizar cada misa, otro de los mejores momentos: la hora santa, para adorar al Amor de los amores.
¡Dios les bendiga a todos!